Desde el lanzamiento de los Certificados de Depósito para la Inversión, cuya finalidad es el ingreso de divisas no declaradas al circuito formal, son pocas las transacciones comerciales que se efectivizaron a nivel nacional.
A nivel nacional, los agentes inmobiliarios resaltan que el blanqueo no sirvió hasta ahora para reactivar el mercado ni para recuperar reservas o morigerar la demanda de dólares en el mercado paralelo.
A la hora de explicar los pobres resultados, en el sector no descartan que el Cedin, el instrumento financiero que ideó el Gobierno para frenar la caída en las ventas de inmuebles, haya tenido un efecto contraproducente para el mercado.
En Pergamino los referentes del sector expresaron que no registraron operaciones bajo esta modalidad. El principal problema sigue siendo la falta de confianza en el sistema y la incertidumbre cambiaria.
Dentro del rubro inmobiliario, la compra y venta de inmuebles usados presenta la mayor quietud, mientras que la demanda de alquileres supera la oferta.
En Pergamino
Tras haber interrogado sobre el particular a distintos agentes inmobiliarios de la ciudad, la respuesta común fue que las expectativas no fueron cumplidas. No se habría realizado aquí ninguna operación con Cedin. No obstante, como aún está vigente su aplicación, no pierden las esperanzas en virtud de las consultas que se reciben al respecto.
El estancamiento que se registra en el mercado también es atribuido por algunos martilleros al año eleccionario. Por su experiencia, los agentes reconocen que la gente tiende a postergar decisiones de compra, venta o inversiones cuando hay una votación de por medio.
Amesetamiento
Las expectativas del sector inmobiliario siempre son buenas por tratarse Pergamino de un núcleo agroproductor, una ciudad ubicada estratégicamente, en vías de desarrollo. No obstante, los modelos económicos y sus etapas de esplendor y decadencia, alteran esa flecha que siempre tiende a ser ascendente por las virtudes antes mencionadas que hacen de la nuestra una ciudad con un amplio y variado potencial.
Las particularidades del modelo actual hicieron que al principios de 2013 si sintiera un atisbo de reactivación inmobiliaria debido a que las operaciones comerciales comenzaron a realizarse en pesos a raíz de la fuerte restricción del dólar.
Según un referente del ramo, “quienes se resistían a vender en pesos, se quitaron de algún modo el miedo”. Principalmente, esos recursos que comenzaron a moverse se volcaron a los inmuebles de desarrollistas, es decir, grupos de inversores que trabajan un circuito que les permite financiar porque compran materiales en pesos al igual que la mano de obra.
¿Verde o blue?
La gran duda del común de la gente es cuál es la cotización que se toma en una operación inmobiliaria, teniendo en cuenta que rige un dólar oficial pero en paralelo circula el “blue”. Según pudo saber LA OPINION, depende mucho de cada negocio. Las grandes transacciones se concretan en dólar oficial pero existe además una amplia gama de operaciones que se cotizan en un término medio entre el oficial y el paralelo.
Alquileres
Debido a la falta de líneas crediticias que permitan la compra de un terreno o la posibilidad de construir una vivienda, no cesa la demanda de alquileres. A esto hay que sumarle el importante caudal de gente que, por razones laborales o familiares, se instala en Pergamino. Consecuentemente aumentó, de modo muy significante, la demanda de alquileres hasta alcanzar un punto de desfasaje respecto de la oferta. El efecto lógico de esta situación es el aumento de precios de la renta de inmuebles.
Torres por todos lados
La falta de inmuebles para alquiler ha tenido otro efecto: que los inversores, aquellos que llegan en un grupo desarrollista, fideicomiso o bien ahorristas, orienten su dinero en la construcción de edificios. Se estima que el 70 por ciento de lo que se está construyendo es adquirido por inversores que fijan su mirada en aumentar la oferta de alquileres y no con la natural y antes común intención de que esos departamentos sean vendidos a un usuario. El objetivo, además de acompañar la demanda de alquileres, no es otro que acompasar el ritmo de la inflación. Se sabe que en nuestra cultura, “el ladrillo” siempre ha actuado como resguardo frente a una moneda que se desvaloriza día a día.
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