Panorama comercial: la caída de los niveles de ventas en Pergamino refleja la desaceleración de la economía

En consonancia con lo que sucede a nivel nacional, en nuestra ciudad también el comercio se ve resentido. Los referentes de los distintos rubros manifiestan preocupación. A las bajas registradas se suman otros factores como la suba de los gastos fijos y el incremento de los alquileres.

En los últimos días, diferentes medios de comunicación se hicieron eco de un informe que muestra la suba en la cantidad de comercios que decidieron cerrar sus puertas.

Los carteles de “liquidación por cierre” o las anticipadas “promociones” y “ofertas”, que exhiben algunas vidrieras de locales comerciales reflejan la crisis que afecta a la actividad desde principios de este año. Pergamino, en sintonía con lo que sucede a nivel nacional, no queda afuera de este fenómeno que se afianza con el paso de los meses, registrando mejoras a modo de picos en fechas de alto impacto comercial como el pasado día del padre. En cambio, los fines de mes, el descenso es abrupto.

La caída de las ventas -que en algunos casos alcanza el 50 por ciento respecto del año pasado- la suba de los gastos fijos como alquileres (que se ajustan semestralmente) y tasas, la de insumos y costos variables a causa de la inflación (entre ellos los salarios de los empleados), generan preocupación entre los comerciantes.

Crónica anunciada

A fines del año pasado, un informe de la Universidad Torcuato Di Tella preveía que la actividad económica desaceleraría su crecimiento y que esta realidad sería visible en el primer semestre de 2013. En nuestros días este fenómeno es palpable y se va profundizando; los rubros comercio y servicios son los que más evidentemente padecen esta situación: se nota en los locales vacíos y en algunos lamentables cierres. Los que “aguantan”, viven en una incertidumbre que no les permite proyectar ni planificar sino vivir el día a día.

Desconfianza

En Pergamino, con el paso del tiempo se consolida un escenario de desconfianza que se caracteriza por la disminución en las ventas.

A través de un sondeo realizado en algunos locales comerciales, LA OPINION pudo hacerse de una muestra del estado general del sector.

“Estamos notando una especie de ‘parate’. Los niveles de ventas han caído y el mayor porcentaje de las que se dan se concretan con tarjetas de crédito. La gente está dependiendo del plástico. No podemos dejar de lado que el último fin de semana hubo más movimiento pero se debió a las compras de los obsequios por el Día del Padre. Además mucha gente está especulando con el aguinaldo que percibirán el próximo mes. Pero desde el lunes posterior al Día del Padre notamos que las ventas volvieron a decaer”, contó Fernando Latif, propietario de la cadena de Perfumerías Gotas, con presencia en varios sectores de la ciudad.

Haciendo referencia a las expectativas en general, a partir de su contacto con otros colegas, el comerciante consideró que en líneas generales, casi todos los rubros experimentan una desaceleración. “Por ahí los viernes y sábados se nota más el movimiento y esto se debe a que Pergamino es el punto de encuentro de muchas personas que vienen de zonas aledañas como Rojas, Colón, Arrecifes”, apuntó.

En la perfumería se comercializan fragancias importadas, aunque Latif ya fue informado de en el segundo semestre del año se complicará el ingreso al país de estos productos.

Pero lo que parece angustiar más no es el presente sino el futuro: “Las expectativas de los comerciantes son inciertas, no podemos proyectar nada, el panorama no es claro, hay muchas confusión y la gente, ante la duda, se retrae y sólo se limita a comprar lo que considera necesario”, agregó el propietario de Gotas.

Ventas en baja

De acuerdo al sondeo realizado por el Diario se puede percibir que en los últimos tiempos se ha notado la merma en la actividad comercial.

Isabel, de “La casa de las Carteras”, se muestra preocupada. “El año comenzó bien, con la venta de bolsos y valijas para vacacionar, siguió en marzo con la comercialización de mochilas al inicio del ciclo lectivo. Pero en abril las ventas empezaron a bajar. Si lo comparamos con el año pasado puedo afirmar que las ventas cayeron un 50 por ciento. Y la mayor parte de las ventas se logran con tarjetas de crédito. La gente tiene miedo de gastar y sólo consume lo que necesita. Y en este panorama el comerciante debe absorber algunos aumentos para no perder clientela”.

La pregunta que surge tras escuchar las consideraciones de Fernando Latif e Isabel es si la gente se limita a comprar lo necesario porque prefiere ahorrar o compra sólo lo que puede hasta que se agotan los recursos. Si sumamos el creciente uso –o dependencia, como expresó Latif- de las tarjetas de crédito, es dable concluir que a la gente no le alcanza para comprar lo que quisiera, por eso o se auto limita o se endeuda.

Más afectados

La desaceleración de la economía se siente en todos los rubros. Algunos se encuentran más afectados, como los dedicados a la comercialización de indumentaria. Así lo reflejó Lidia, de Puerto Príncipe: “Las ventas están muy flojas, levantó un poco para el Día del Padre pero sólo fueron los dos días previos, además la gente buscaba precios y compró lo más económico”.

Bien es sabido que la mayor parte de las ventas se realizan con la financiación que otorgan las tarjetas de crédito cuyas facilidades no son las mismas que años anteriores. En este sentido es dable destacar que hoy la mayoría de las entidades bancarias ofrecen hasta en tres cuotas sin interés. Algunos bancos ofrecerán por lo que queda del mes sus adicionales descuentos, que quedarán suspendidos. De todos modos, estas promociones no suelen alcanzar a los locales más pequeños.

“El 60 por ciento de las compras se realizan con tarjetas de créditos, algunas en tres cuotas sin interés y otros prefieren que se les incluya el 10 por ciento para pagarlo en seis cuotas. Nosotros somos fabricantes y los costos de producción aumentaron significativamente. Vivimos el día a día. Todavía no logramos recuperar la inversión que hicimos en febrero en ropa de abrigo”, aclaró la comerciante.

Los más sólidos

Hay varios comercios que cuentan con una amplia trayectoria ganada a fuerza de atravesar momentos complicados como el presente, en varias ocasiones. Adaptándose, renovándose, reinventándose, han sobrevivido a las crisis, hiperinflaciones, cambios de monedas y demás vicisitudes a las que estamos acostumbrados los argentinos. Esto les permitió conformar una cartera de clientes que, hasta en los peores momentos, responde. Tal es el caso de la zapatería Firenze, que cuenta con 30 años de existencia. Su propietaria destacó: “Tenemos una clientela afianzada y muchos de ellos son de los pueblos y ciudades aledañas a Pergamino. No obstante notamos que las ventas sufrieron una caída y la mayor parte de las operaciones comerciales se dan con tarjetas de crédito o con las cuentas corrientes que ofrecemos”.

Una de las estrategias que los comerciantes deben poner en juego para no perder su clientela es la absorción de algunos aumentos o de una parte de ellos. “En todas las épocas, pero sobre todo en las más difíciles, debemos estar cerca del cliente, cuidarlo. Para ello nosotros debemos absorber algunas subas de los productos que vendemos”, confirmó la entrevistada.

Los de afuera suman

Un fenómeno que se registra en nuestra ciudad es el que se advierte los días del fin de semana, con la presencia de los visitantes de ciudades aledañas que vienen a nutrirse del comercio local y a consumir el esparcimiento que ofrece Pergamino. Esto permite que los niveles de ventas tengan un repunte. “Entre lunes y jueves la demanda es menor y notamos que se activa los viernes y sábados cuando Pergamino recibe la visita de personas oriundas de Rojas, Colón y otras localidades. Para ellos nosotros ofrecemos algunas promociones especiales, captando su atención para que asistan al local los fines de semana”, contó Silvia del local de accesorios Serafina.

Juan B. Justo

La zona sur de Pergamino cuenta vida propia. Todos los rubros necesarios para la vida están presentes a la vera de la arteria principal del barrio Centenario. Tanta es la oferta que hasta Juan B. Justo llegan a comprar desde otros puntos y tanta es la demanda que muchas firmas con locales en el Centro, han abierto allí una sucursal.

No obstante el notorio crecimiento comercial que ha tenido el barrio en el último tiempo, allí también se siente hoy la desaceleración económica. Así lo demuestran los testimonios de comerciantes que instalaron su comercio en la zona sur. “Sentimos un ‘parate’ y mantuvimos contacto con los demás comerciantes de este paseo de compras para ver si sólo nosotros sentíamos las bajas en las ventas pero nos dimos cuenta de que todos estamos en la misma situación” comentó Nadia, de Pescadería “El Muelle”.

El rubro alimentario también advirtió bajas en los niveles de comercialización pero no en los mismos porcentajes que los demás sectores dado que la alimentación forma parte de una necesidad básica. “La situación económica difícil que nos toca atravesar hace que tengamos que mantener los precios. Por ello el kilo de filet de merluza mantiene su costo de 42 pesos desde el año pasado. Nos vemos obligados a asumir algunos aumentos para poder seguir trabajando. Los gastos son cada vez mayores y el panorama para los próximos meses es incierto”, comentó la comerciante.

Por su parte Norma, propietaria de una verdulería, señaló que percibe una retracción. “Estamos preocupados por esta situación. Los mayoristas aumentan los costos y nosotros perdemos ganancia porque los consumidores buscan precios. Hace mucho tiempo que estamos en esta zona y tenemos formada nuestra clientela pero igual la baja en las ventas se siente”. Ha de ser por esto de comprar día a día, lo justo y necesario.

Pesos no, cosas

Ante el cepo del dólar, los consumidores buscan preservar sus ahorros con bienes ligados cuyo precio esté a la divisa norteamericana y no se devaloricen guardados en el banco a una taza menor que la inflación o en casa, al acecho de los ladrones. Los segmentos e ingresos más altos, así, se lanzan a comprar autos, que pagan al dólar oficial. La clase media compra productos electrónicos, más precisamente de televisores LED, que además se pueden pagar en 12 o más cuotas fijas, en pesos.

Dentro de electrodomésticos, la situación no es igual para todos los segmentos. Hay dos principales: línea blanca (heladeras, cocinas, lavarropas) y línea marrón (TV, computadoras, notebooks, tabletas). El primero está en retroceso pero los segundos crecen.

Este panorama también es visible en nuestra ciudad dado que los referentes de las casas de electrodomésticos informan que es importante la cantidad de pantallas LED que se comercializan. Esto permite que los niveles de comercialización se mantengan o crezcan considerando la misma época del año pasado.

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