Con una intervención, repartiendo pancitos como los que vendía Sofía Viale, el grupo de Mujeres Autoconvocadas recordó a la niña piquense violada y asesinada el 31 de agosto de 2012.
La intervención fue realizada en la fuente de la rotonda del Centro Cívico. Las manifestantes recordaron la violación y muerte de Sofía Viale, ocurrida el 31 de agosto de 2012 en General Pico, en manos de Juan José Janssen, un hombre con antecedentes por abuso sexuales.
El cuerpo de Sofía apareció enterrado en el patio de la vivienda del homicida recién 67 días después. En esos días, hubo una errática investigación policial y judicial que inclusive puso en el foco de la investigación a la familia de la propia víctima.
El asesino, Juan José Janssen tenía antecedentes de abusos y era un convicto que vivía a dos cuadras de la casa de la pequeña. Aquel día, Sofía salió a vender productos panificados y cuando regresaba a su casa, fue violada y asesinada por su victimario.
“La Policía siempre supo los antecedentes de Jenssen y que Sofía tenía que pasar por su casa para volver al hogar pero según palabras del comisario no eran suficientes indicios para registrar esa casa”, consignó un volante que entregaron las manifestantes.
En un primer momento, la investigación quedó en manos de una fiscala adjunta, Noelia Afonso, una joven abogada con un contrato, en medio de una interna judicial: no tuvo respaldo del jefe de fiscales, Carlos Salinas, para declarar como compleja a la causa y fue apoyada por el resto de los fiscales de manera informal.
A pesar de la insistencia de la familia Viale sobre que no era un caso de fuga de hogar, la fiscala y la Policía guiaron la investigaron con esa hipótesis principal. A medida que transcurrían los días, se realizaron rastrillajes con perros en la ciudad y se investigó la posibilidad de que hubiese caído en manos de una red de trata y llevada a otras provincias.
También investigaron a los abuelos maternos por la figura delictiva de ayudar a la fuga de la menor. Levantaron “evidencia” del auto de los abuelos y mostraron “cabello que sería de la niña”.
Todo terminó en escándalo y tragedia. El caso se dilucidó de forma casual. Janssen abusó de otra niña de 14 años y cuando la adolescente avisó a su familia, el padre fue hasta la casa y derribó la puerta. La Policía intervino y, a partir de eso, hubo un allanamiento en el cual se descubrió el carrito de Sofía escondido debajo de una cama y, finalmente, el cuerpo de la niña enterrado en el fondo del patio.
Por la deficiente investigación del caso, el procurador general de la provincia Mario Bongianino afrontó un juicio político en la Legislatura. Pero fue absuelto. Luego, también se enjuició al jefe de fiscales de General Pico, Carlos Salinas, pero antes de que se llegase al final del proceso, el funcionario judicial renunció y zafó de una eventual destitución.
Janssen fue condenado a la pena de prisión perpetua por la Justicia piquense, luego de que determinara que abusó y asesinó en su domicilio del barrio Indios Ranqueles a la pequeña Sofía Milagros Viale de 12 años, el 31 de agosto de 2012. También fue condenado por otros abusos. En el marco de esta causa, resultó absuelta la esposa del homicida, María de los Ángeles Dupuy, quien recuperó la libertad luego de permanecer detenida durante casi un año en Santa Rosa.
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