La palabra elegida por el asesor político de Maurice Closs, Mario Riorda, fue “improvisación” para combatir a su rival de 2007 Pablo Tschirsch. “A la gente no le gusta la imprevisible. Se juntaron solo para ganar a la Renovación… eso es improvisar, las personas le tienen miedo a la improvisación”, disparó en las elecciones anteriores uno de los asesores de la mesa chica del gobernador. Tal es así que lo primero que se escuchó en los medios para estatales fue la palabra improvisación en la oposición.
Para la elecciones del 2011 también quieren instalar la falta de plan y adjuntar la imagen de algunos opositores fuertes, a una campaña de difamación. Porque ahora ya no alcanza hablar de la década de los noventa, puesto que ante dos periodos de Rovira y uno de Closs, el fracaso de la Renovación como oferta de “la nueva política” ya quedó demostrado.
Lo que se mostraba como la nueva cara de la política (Closs), solo terminó en ser un nuevo slogan con los mismos vicios de la vieja política. Solo que ahora han perfeccionado el arte de la corruptela en Misiones.
Otra vez el gobernador recurre a sus estrategias de difamación, ya que no alcanza solo con hablar de otras gestiones, ahora se dedicará (como lo hizo en el 2010) a denigrar a políticos opositores y a periodistas que no piensen como la línea renovadora. Igualmente esta estrategia en el ámbito comunicacional solo favoreció a la imagen de los periodistas más críticos y a los medios de comunicación independientes.

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