Pacto de silencio para no hablar de desnutrición y las inundaciones

Pacto de silencio para no hablar de desnutrición y las inundaciones

Cano elige no hacer referencia a cuestiones que al FPV (Alperovich-Manzur) le resultaría muy difícil explicar o defenderse

TUCUMÁN (Redacción).- En un escenario fluctuante cuesta muchos encontrarle lógica a la política y, por consiguiente, entender la conducta de los políticos que están de campaña. Tal vez porque, seguramente los medios somos también complicados a la hora de comunicar e informar.  

Pero, la gente es más sencilla cuando piensa y es probable que la tenga más clara que nosotros.

En Tucumán hay varios temas que no se tocan,  como si -al margen de la puja por el poder- hubiera un pacto de silencio entre el oficialismo y la oposición para no mencionar ciertos temas de indudable sensibilidad social.  

La pregunta es ¿por qué la oposición encarnada en la fórmula Cano-Amaya prefiere no hacer referencia a cuestiones que al oficialismo provincial (Alperovich-Manzur) le resultaría muy difícil  explicar o defenderse?

El punto es que se dejaron de lado temas que el sentido común agendaba como infaltables  e incluso como ejes de campaña. ¿Por ejemplo? Los casos escandalosos que tomaron estado público de desnutrición y muerte, la vergüenza de entregar leche vencida a personas de extrema pobreza o  las responsabilidades por las últimas inundaciones (falta de obras de contención y asistencia social) que hicieron estragos en Tucumán.

 

La gente de a pie,  con serios problemas para pagar los impuestos, que cuenta las moneditas antes de subir al colectivo, el ciudadano común que  reza para no enfermarse porque no tiene para los remedios o que hace rato busca trabajo,  sospecha de algún acuerdo económico o político entre los sectores mayoritarios que encabezan el radical José Cano por un lado y el kirchenrista Juan Manzur por el otro.  

 

Si bien es cierto que el intendente Domingo Amaya fue parte del oficialismo hasta no hace mucho tiempo (lo que lo inhibe y avergüenza de mencionar estos aspectos de la realidad), por ahí la explicación no termina de convencer cuando tenemos que atender los discursos y los silencios del candidato a gobernador por el Acuerdo por el Bicentenario.  

Los vacíos discursivos en los que cae el legislador nacional arrojan dudas que se propagan de boca en boca. ¿Se olvidó Cano de los desnutridos e inundados de Tucumán justo ahora que está de campaña? ¿Por qué no fue a “ratificar” la denuncia por la entrega de leche vencida en un Centro de Atención Primaria (Los Nogales)?

Grave sería que Cano –Amaya estén jugando solo a administrar la derrota de las próximas elecciones, aceptando ser segundos por naturaleza,  indirectamente conchabados con el oficialismo, mientras nosotros observamos atónitos la puesta en escena que simula candidaturas y discursos que nos hablan de un cambio en serio y un futuro prometedor.

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