“Es evidente que cuesta traer gente al Salón Dorado de la Municipalidad de La Plata”. La frase fue parte de una conversación entre dos empleados de la Comuna y fue pronunciada ayer minutos antes del ingreso de la ministra de Defensa, Nilda Garré, al histórico espacio de calle 12.
La predisposición del intendente tampoco ayudó, Pablo Bruera acompañó a la ministra de Defensa hasta la puerta del Salón, le agradeció “todo lo que hizo por La Plata” (sic), la dejó sola y se retiró.
Algo similar sucedió días atrás cuando el titular del Anses, Amado Boudou, visitó la ciudad. Ese día la ausencia de público fue notoria, por eso decidieron llamar a empleados del Municipio para que llenen los lugares. Ya habían pasado las 15 horas y pocos empleados quedaban en el edificio. “Traigan militantes”, gritó un organizador. Minutos más tarde, más de 30 personas llegaron a la Comuna para escuchar el discurso de Boudou. Ese día Bruera llegó tarde al acto, ingresó al salón cuando el discurso de Boudou ya estaba terminando.



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