Ottavis, el que critica a Iglesia por sus dichos sobre violencia pero fue denunciado por golpeador

Ottavis, el que critica a Iglesia por sus dichos sobre violencia pero fue denunciado por golpeador
Más claro, agua. El doble estándar del kirchenrismo como fuerza que detenta el poder se evidencia en cada caso. Son los riesgos de correr por izquierda cada disidencia. En este caso, el portavoz de estas flagrantes contradicciones entre la vida pública y la privada es José Ottavis, el camporista que fue ungido secretario general del PJ en el congreso de Parque Norte.
Acaso para estrenar cargo, Ottavis salió a cuestionar el duro documento de la Iglesia que advierte que el país está “enfermo de violencia”. El diputado bonaerense, cada vez más desdibujado en La Plata por sus desavenencias en el manejo de la gestión legislativa, negó las consideraciones de la Conferencia Episcopal Argentina y aseguró que, por el contrario, Argentina “no está enferma”.

"Creemos, y estamos contentos, que es una Argentina que no está enferma. Seguramente es una Argentina que puede estar mucho mejor o que le pueden faltar algunas cosas para que tenga una salud completa, como le puede pasar a cualquier país que está avanzando", analizó el camporista.

Ahora, ¿puede hablar de violencia un hombre que está denunciado, justamente, por violencia doméstica? ¿Con qué cara este atribulado camporista defiende la pacificación del país si está acusado en la Justicia por golpeador?

Pero el ex radical de San Isidro fue por más. "Creemos que una Argentina enferma de violencia sí vivimos en el ‘55, y la Plaza de Mayo fue un testigo fundamental, sí la vivimos en el ‘76, y nuestro pueblo lamentablemente fue testigo fundamental, sí vivimos en el ‘89 y también lo vivimos en el 2001, en la Plaza de Mayo".

Así corrió Ottavis a la Iglesia, que también es hora de que comience a lavar sus culpas más allá de las frases de ocasión del papa Francisco. Si no es el país, entonces, quien podría estar “enfermo de violencia” es el propio Ottavis, si se confirman las acusaciones en la Justicia.

Su ex esposa, Laura Elías, denunció haber sido golpeada en reiteradas ocasiones por uno de los capitanes de La Cámpora. "Me divorcié por cuestiones de violencia de género; fui golpeada durante mucho tiempo por él", declaró en su momento.

"La última vez que Ottavis me golpeó fue en 2009, ya estaba divorciada, y fue delante de dos policías en la puerta de mi casa: me sacudió del brazo, me rasguñó y me pegó una trompada en el brazo", añadió.

"La violencia primero fue psicológica y después física. Creo que la Justicia debería haber dicho algo al respecto", completó Elías, que se divorció del camporista en 2006.

Pero eso no fue todo. La mujer también tuvo que hacerle un juicio por alimentos para que pague lo que correspondía por la manutención de su hijo. "Cómo una persona así puede salir a hablar de violencia, ¿no es violencia negarle los alimentos a tu hijo?”, cuestionó ahora. Y puntualizó en lo obvio: “Ottavis no puede hablar de violencia cuando tiene cinco denuncias por violencia de género contra mi persona".

Como él, su ex fue por más. Además de haber denunciado el incremento desmedido su patrimonio y la falsificación de su domicilio para ser candidato en la provincia de Buenos Aires, Laura Elías señaló ahora que el nuevo secretario general del PJ "ni siquiera puede hablar de los 70 porque Arias Pelerano, su abuelo, fue quien armó el partido con el cual el ex presidente de facto Emilio Massera pensaba presentarse a elecciones”. Un dato que se le pasó a Sandra Russo en su edulcorado libro sobre La Cámpora.

¿Habrá sufrido el mismo abuso la siguiente pareja de Ottavis, la también camporista Mayra Mendoza? A la hora de hablar, todos podemos hacerlo. Pero al nuevo secretario pejotista le caben las generales de la ley. Está bien, puede no haber tanta violencia en el país. ¿Y por casa cómo andamos?

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