Otros dos pampeanos desaparecidos: “Mi hermano volvió de Pico en tren y a la noche fue el operativo del secuestro”

Fernando Pérez, recuerda muchos detalles de aquellos años, cuando su padre Ramerio Pérez y su familia, vivían en la clandestinidad, escapando primero de la Triple A y de los grupos de tareas después.
Confiesa que hay un momento, una imagen, que le produce angustia y llanto y no domina ese recuerdo: “es cuando se me viene la imagen del ‘Turco’ Julián”.

Precisamente el represor Julio Simon, alias Turco Julián, fue uno de los más sanguinarios y emblemáticos de los que actuaron en la Dictadura. Al frente de una veintena de policias de la Federal y militares, Simón entró a la casa de Ramerio Pérez, un trabajador gráfico diseñador de tapa, oriundo de Conehlo. Lo secuestró, junto a su hijo Eduardo Alfredo (hermano de Fernando), técnico electrónico. Ambos fueron detenidos en el centro clandestino de deten ción club Atlético, vistos en la celda 20 por varios testigos. Permanecen desaparecidos.

Fernando Pérez cuenta su historia, que en parte es la de su padre y la de su hermano desaparecidos, a El Diario. “La semana pasada estaba leyendo que ponían placas de los desaparecidos. No estaban los nombres de mi padre y mi hermano. Y me puse en contacto con la Secretaria de Derechos Humanos, con la APDH y el arquitecto Miguel García, quien está a cargo del monumetno del Paseo de la Memoria”, relató.

Recuerda que su padre Ramerio era hijo de Bruno Pérez (hachero) y Marías Luisa Banegas. “A mi abuelo lo mataron en una pelea”, dijo. De joven su padre comenzó a viajar a Pico. Allí empezó su militancia polìtica. “Siempre fue peronista. No sé con que grupo participaba ahí en Pico”, dijo.

A los 20 años, Ramerio Pérez viajó a Buenos Aires. Comenzó su militancia. Después se incorporó en el peronismo de base y en el Sindicato Gráfico, que lideraba el histórico dirigente Raymundo Ongaro. “Estuvo muy cercano a él”. Yo lo ví a Ongaro cuando volvio del exiulio”, dijo Fernando Pérez. Ramerio trabajaba en una editorial, IPESA, propiedad de Alejandro Romay.

Pero las persecuciones a los Pérez empezaro en el año 1975. “A mi mamá la secuestraron un día. Ella trabajaba en la municipalidad de la Matanza. Le dijeron que tenia que renunciar porque sino iba a quedar como su amigo. Le mostraron la foto de su compañero, también militante, colgado del Puente 12, en la avenida Ricchieri camino a Ezeiza. Ella renunció”, relató Fernando.

En La Matanza actuaba la Triple A, pero más específicamente tenia su base de acción el Comando de Organización (CdO). También en General Pico, el CdO tenia una fuerte presencia con el dirigente ferroviario Esteban Rolando.

Allí comenzó una vida en la clandestinidad. “Ibamos de un lado a otro. Ibamos a Generla Pico. Estábamos dos semanas, una semana. A veces un día. Y nos íbamos. Siempre le dijo a mis amigos que el priemra grado lo hice en cuatro o cinco escuelas”, recuerda Fernando.

Precisamente en el año 1977 su padre decidió dejar de huir. “Terminaron tres años de vivir huyendo. Se decidió acentar. ‘No maté a nadie. no hice nada’, dijo mi padre. Tres meses después lo secuestran”, cuenta.

El día del operativo, el 10 de ocutbre de 1977, Ramerio Pérez estaba con su familia. “Siempre cocinaba para todos. Entraron a las 8 de la noche”, dice Fernando. Recuerda que lo apuntaban con una ametralladora: era el Turco Julián. “Le decia que tirara una ráfaga así decía la ‘verdad’”, relataba Fernando que miraba todo con ojos de un niño de 8 años.

Ese día, Eduardo regresó de General Pico en tren. LLegó a la mañana y a la noche, a las 8 de la noche, fue el operativo sobre la casa de los Pérez.

En ese momento se hizo pis y comenzó a llorar desconsolado. “Entonces mi mamá grita desde la pieza: ‘no llores Fernando, es la Policia que viene a cuidarnos’. Fue una sobreactuación que nos salvó. Mi mamá cuando dijo eso, nos salvó”, relata Fernando.

Después se llevaron a su padre y su hermano Eduardo, el mayor. “Era técnico electrónico. Los ascensores del Mercado Central los puso él. Trabajaba para una empresa Electra”, detalló.

Fernando cuenta que después vinieron años de búsqueda y que fue fundamental el rol de su madre para mantener la memoria. “A mi los recuerdos no es una situación que me generó sufrimiento. Fueron traumáticos, pero los tengo bien presentes”, dijo Fernando funcionario del gobierno bonaerense.

Pero después Fernando confiesa que hay un recuerdo que le genera angustia. “Es la imagen del ‘Turco’ Julián entrando a mi casa. Me provoca angustia y sollozos. Me preocupa porque ahora se viene el juicio y es una situación que tengo que afrontar”, dijo.

El caso de Ramerio Pérez y Eduardo Pérez serán parte del segundo juicio contra los represores que actuaron en los centros clandestinos de Banco, Club Atlético y El Olimpo. Ya fueron condenados los represores que actuaron allí, y ahora se juzgarán los casos restantes.

Fernando Pérez y su madre estarán en Santa Rosa para la inauguración del Paseo de la Memoria, un espacio remozado y resignificado por la intervención del artista Raúl Fernández Olivi y el arquitecto Miguel Garcia. Allí habrá dos placas para los pampeanos Ramerio Pérez y Eduardo Alfredo Pérez.

Comentá la nota