Se trata de Marino González, absuelto en la causa Hospital Militar pero a punto de ser juzgado por crímenes de lesa humanidad cometidos en Rosario. Fue trasladado Paraná para estar más cerca de su esposa enferma.
González fue juzgado en 2011 en la causa Hospital Militar de Paraná, donde fue absuelto de los delitos de sustracción de menores y sustitución de identidad cometidos en la capital entrerriana durante la última dictadura cívico-militar. Sin embargo, continúa detenido a la espera de un nuevo juicio oral y público por crímenes de lesa humanidad cometidos en Rosario, que se iniciará el 9 de agosto.
La esposa del militar reside en Santa Fe y se encuentra atravesando un complicado cuadro de salud, por lo cual se decidió el traslado a la Unidad Penal de Paraná. Así se accedió al pedido del represor de estar más cerca de su familia, informaron a UNO fuentes penitenciarias.
En la causa "Porra, Ariel Zenón y otros sobre privación ilegal de la libertad, torturas y desaparición", que se iniciará en agosto, González está procesado junto al referido Porra, Alberto Pelliza, Jorge Pérez Blanco, Juan Andrés Cabrera, Joaquín Gurrera, y Carlos Sfulcini; más Pascual Guerrieri, Juan Daniel Amelong, Jorge Fariña, Walter Pagano, y Eduardo Costanzo; todos miembros de la patota que perpetró secuestros, torturas y desapariciones en jurisdicción del Batallón 121 de Inteligencia. Los cinco últimos ya fueron condenados a prisión perpetua en 2010, durante el primer juicio que se realizó en Rosario por delitos de lesa humanidad. Había otro imputado en esta causa, Walter Roscoe, pero murió el año pasado por un aneurisma, en Misiones, donde cumplía arresto domiciliario.

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