Otro déja vu: Peñarol ganador del clásico

Con una nueva tarea colectiva sólida y completa, el "Milrayitas" volvió a vencer a Quilmes, como el lunes: 84 a 60, para lograr la clasificación al Súper 8.

Peñarol volvió a festejar ante Quilmes, por segunda vez en tres días. En un partido deslucido y poco emocionante, pero jugado con intensidad, el "Milrayitas" se impuso con un amplio 84 a 60 que le permite afianzarse en el segundo puesto de la Conferencia Sur de la Liga Nacional de Básquetbol, clasificar al Súper 8 y quedarse con la Copa "Convivencia en Positivo" que puso en juego la Municipalidad.  

Con una tarea colectiva completa de todos jugadores (anotaron los 12 del plantel), una defensa sólida, el conjunto de Fernando Rivero repitió la historia del lunes. Un rendimiento parejo, con pocas fisuras, roles bien entendidos y ejecutados por sus protagonistas. Sin una gran noche protagónica de Gutiérrez y Leiva, Peñarol rindió siempre con intensidad, concentración e inteligencia para atacar. Quilmes dependió de los arrestos individuales de Cequeira y Baxley, contó con el retorno de Diego Romero tras un desgarro, pero no pudo correr la cancha como le gusta, y se le quemaron los papeles. El "Cervecero" finalizó la primera fase y ahora complicó su ingreso al Súper 8, dependiendo de los resultados de Gimnasia de Comodoro Rivadavia.  

El primer cuarto fue para el olvido. Un dolor de ojos para el espectáculo, ya que los dos lucharon más de lo que jugaron, y se equivocaron seguido. Reinaron los roces, con duelos picantes inmediatos de Leiva contra Marín y Cequeira. El pivot de Peñarol, de todas formas, fue la clave con su ferocidad para atacar la pintura. En menos de cinco minutos, Quilmes llegó a las seis faltas, tres de ellas rápidamente cometidas por Gallizzi, que provocó el ingreso de Romero.

En siete minutos de juego, los equipos se mantuvieron con un bajísimo 6 a 6. En un momento, los dos oponentes fueron una continuidad de equivocaciones: tiros apurados y lejanos, vértigo, poco análisis y lectura de las jugadas. 

Quilmes empezó a abollar el aro, con un 0/5 en triples. Baxley y Cequeira estuvieron erráticos, aunque Junior fue el goleador de su equipo (5). Y Peñarol dominó ampliamente el rebote (14-6). El equipo de Rivero cerró al frente, 11-14 de la mano de Boccia y el ingresado Giddens. 

Al inicio del segundo cuarto, apareció Fabián Sahdi en el partido, con un triple y dos libres, para que Peñarol sacara la máxima ventaja hasta entonces: 11-19. Rivero le dio descanso a los titulares a excepción de Boccia, mientras que Quilmes  continuó con mayoría de sus iniciales. Con un pasaje de Baxley el local se acercó (15-19).

El conjunto de Ramella vivió ofensivamente de una gran tarea de Diego Romero (10 puntos) complicando a Gaby Fernández  y las apariciones de Baxley (8). De todas formas, Peñarol siempre estuvo al frente con una ventaja interesante, promedio de 6 a 8 puntos.

Quilmes se acercó con el 21-25. Fue la última vez que estuvo tan cerca en el  marcador. El "Tricolor" se frustró en ataque. Vildoza no estuvo fino (ingresó tarde en el partido), tampoco Maciel, ni el retornado Cequeira. Y Peñarol facturó cada falla con dobles, hasta que en el minuto final lastimó con Massarelli y Sahdi en dos triples consecutivos, que se sumaron a un doble de Boccia para cerrar el primer tiempo con un marcador que pareció quebrar la noche a favor del "Milrayitas: 32-44.

Poco cambió la ecuación a la vuelta del descanso largo. Peñarol afirmó su liderazgo en el juego y el marcador. En menos de tres minutos, con un triple de Gutiérrez (sus primeros puntos en la noche) sacó la máxima ventaja de la noche: 34-51.  

El "Milrayitas" siguió con su defensa firme, atenta. Leiva siguió "devorándose" a Gallizzi, que se fue con cinco faltas pese a un buen retorno. El elenco de Ramella no encontró formas de poder anotar. Siguió aboyando el aro desde el perímetro: 0 de 6. Sin volúmen de juego como toda la noche, solo fue intentos con arrestos individuales de Cequeira y Baxley. Peñarol cerró con la ventaja máxima de 20 puntos (43-63).

Para el último parcial, con una cómoda ventaja de 20 puntos, Peñarol se relajó y permitió un parcial de 9-0 por parte de Quilmes, que aprovechó los yerros en ataque de su rival y corrió la cancha con réplicas bien finalizadas, de la mano de sus extranjeros (Baxley y Clark, 4 puntos cada uno). Así achicó a 52-65 en los primeros tres minutos. 

Tras el minuto solicitado, Rivero ajustó algunos detalles en su equipo y todo volvió a la normalidad. Peñarol recompuso el carro. Quilmes volvió a caer en la frustración ofensiva, con tiros incómodos. En un par de contras el "Milrayitas" comenzó a recobrar la gran ventaja en el marcador, con Giorgetti y Boccia como estandartes. A 2m33s del final, con seis puntos en fila de Alejandro Diez, la visita volvió a la máxima de 22 puntos (55 77). 

El cierre fue a toda orquesta para un Peñarol que se regocijó con el ingreso de los "pibes" Barón y Zustovich, que anotaron un triple cada uno para el 84-60 final.

La historia se repitió, por diferencias de peso en las individualidades y los rendimientos de los relevos. Una defensa que fue superior a otra, y un ataque con variantes: en el "Milrayitas" anotaron los doce jugadores del plantel. Quilmes defendió bien hasta donde pudo, y dependió de arrestos individuales para anotar, además de un pésimo 11 % en triples que le jugó muy en contra. 

Festeja el pueblo "Milrayitas", que se metió en el partido que determinará el pasaje al Súper 8 de Santiago del Estero, y se quedó con la Copa que dispuso la Municipalidad para estos dos clásicos. Peñarol, sin lesionados y con el ingreso de un nuevo extranjero, está en su mejor momento de la temporada, a la altura de lo esperado, a la altura de un campeón.

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