Otro "manotazo" contra la inseguridad

Fiel a su estilo y el de su Gobierno, la presidenta Cristina Fernández salió con los tapones de punta y buscó acusar a otros dirigentes por uno de los temas que más preocupa a la sociedad: la inseguridad.
“El que prometa que va a erradicar el delito está mintiendo”, disparó la jefa de Estado, en un acto en el que anunció la instalación de 2.500 gendarmes y prefectos en la zona sur de esta capital para combatir el delito.

Esta medida supone además un nuevo ataque contra las ya frágiles fronteras del país, debido a que se retirarán efectivos encargados de custodiarlas para -en teoría- fortalecer una zona puntual de la Ciudad de Buenos Aires, donde casualmente en menos de dos semanas habrá elecciones y el kirchnerismo se propone derrotar a Mauricio Macri.

Cristina admitió que la “demanda” de seguridad “nunca va a poder ser satisfecha porque siempre vienen nuevos problemas de inseguridad”, y advirtió a la oposición que quien prometa erradicar totalmente la delincuencia “está mintiendo”.

La Presidenta -que además anunció el llamado a licitación para el traslado de la cárcel de Villa Devoto- habló en la Casa Rosada al presentar el Plan Cinturón Sur para esa zona porteña, que implica la entrega de equipamiento, la reasignación de mil efectivos de la Policía Federal y el agregado de los gendarmes y prefectos en esos barrios desde el 4 de julio.

En indirecta réplica a los cuestionamientos que habría hecho la Policía Federal por la inclusión de otras fuerzas de seguridad en sus jurisdicciones, la jefa de Estado justificó la medida al decir que es “un nuevo concepto de unidad entre nuestras fuerzas”. Sucede que cuando trascendieron las versiones sobre este nuevo plan oficial, se produjo una crisis en la Federal. En medio de un clima de incertidumbre y un estado deliberativo, el jefe de la fuerza, Enrique Capdevila, llegó a presentar su renuncia, la cual le fue rechazada por la ministra de Seguridad, Nilda Garré.

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