Por falta de mantenimiento y obras, un tercio de la ciudad debe vivir a espaldas del Suquía. Tanto la Provincia como la comuna “hacen agua” para justificar semejante abandono.
Uno al norte, canalizado, iluminado, y con el pasto cortado al ras, ideal para que los atletas y las familias recorran de punta a punta, durante el día… y la noche.
Y el otro, muy distinto, al sudeste de la ciudad. Ese sí o sí hay que cruzarlo a las corridas: no para hacer deportes, sino para evitar la mugre esparcida en las inmediaciones. La falta de luminarias convierte el paseo en un escondrijo de ladrones y alimañas.
El problema es que esos dos ríos son en realidad uno solo, el Suquía. Y su cauce debería poder ser aprovechado por todos los vecinos de la ciudad, por igual.
Lado bueno, lado malo. Esta semana, un equipo de Día a Día salió a recorrer de punta a punta los casi 40 kilómetros de río que cruzan la ciudad para confirmar cuales son los sectores más descuidados. Y no hizo falta mucho trabajo para comprobar los contrastes que se dan en la Costanera, aguas arriba y aguas debajo del puente del Centro Cívico.
Y es que mientras al norte y centro de la ciudad el Suquía es un “chiche”, al sureste del Centro Cívico, la Costanera se va degradando hasta convertirse prácticamente en un chiquero. Los primeros rastros de este “cambio” son visibles a la vera de barrio Juniors: ahí, frente al mismo club del barrio, los yuyos altos y una montaña de escombros devuelve una imagen para nada atractiva del sector.
Cuando este diario estuvo por ahí, en el sector se observaban solo dos niños y dos adultos. Eran vecinos de barrio Acosta, que concurrían a pescar y terminaron sorprendidos con el ir y venir de ratones gigantes. “Los chicos querían salir a pescar y los traje; pero no sabía que esta zona estaba tan sucia”, aclaró Martín, tío de los pequeños.
Pero la sorpresa de Martín hubiera sido mayor si hubiera intentado pescar varios metros más al sudeste del cauce, entre los puentes Maldonado y Monteagudo, cerca del cementerio San Vicente. Ahí, la situación de abandono tal que los vecinos de barrios contiguos –San Vicente, General Paz, Yapeyú o Müller– hace años viven “a espaldas” del río. ¡Para ellos, hasta salir a trotar por la Costanera es una locura!
La contracara la ofrecen los habitantes de asentamientos cercanos que aún en medio de la mugre utilizan el Río Primero para bañarse o “pasear” por sus márgenes.
“Esta zona es la peor de todas; nosotros trabajamos acá desde 1997 y el sector nunca, pero nunca, mejoró”, arriesgó a este diario Pedro, encargado de una empresa transporte con sede a metros del vado Sargento Cabral. Ese cruce es, quizás, la peor de las postales que puede devolver el río en kilómetros.
Para Pedro, que alguna vez el gobierno parquice el sector sería casi una utopía: “¡Ni siquiera cortan los yuyos!”, se queja. No obstante, aclara que la responsabilidad no sólo es de las autoridades, sino también de vándalos que roban y destruyen la mínima infraestructura colocada en el lugar.
“Hace apenas un rato había un carro tirando basura. Si observan las veredas verán que no hay ni postes de alumbrado: es porque los carreros los sujetan con sogas y tiran hasta sacarlos de cuajo y llevarlos. Acá nadie controla nada”, aporta Juan Rodríguez, empleado de un galpón cercano.
Colonizar la zona. Si bien desde la Provincia habían adelantado hace algunos meses la intención de continuar la recuperación de las márgenes del río hacia el sureste, fuentes del Ministerio de Agua, Ambiente y Energía del Gobierno provincial confirmaron a Día a Día que aún no hay definiciones sobre la continuidad de la obra.
“No tenemos fechas; por ahora estamos abocados a mantener la Costanera ya recuperada”, indicaron las autoridades tras afirmar que hasta que se decida iniciar la obra, la Provincia se seguirá encargando de las tareas de desmalezamiento.
“El Estado debe volver a colonizar esa zona abandonada”, dijo a este medio el secretario de Desarrollo Urbano de la Municipalidad, Mariano De Juan. En ese contexto, el funcionario adelantó que el año próximo la comuna planea extender 500 metros de Costanera en esa zona, para unir el puente Monteagudo con la zona Chacras de la Merced, y Bajada de Piedra. Además se planean reinstalar las luminarias, robadas en tiempos de la gestión de Luis Juez.
Pero eso no es todo: según confió De Juan, la comuna está esperando que la Provincia concrete las obras complementarias de la Terminal, acordadas con el municipio hace ya varios meses, y que incluyen una fuerte intervención sobre esa zona: reparar la Costanera rota a la altura del puente Estados Unidos, levantar terraplenes para propiciar el paso de colectivos por la zona y conectar el puente Leticia.
“Desde la Provincia la promesa es hacer las obras el año próximo”, dijo el funcionario municipal, esperanzado con que finalmente estos trabajos, tan esperados, se concreten.
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El drama de la basura
Un grave problema del río al sudeste de la ciudad es el volcado de la basura por parte de los carreros. Desde la Provincia aseguran que el control le corresponde al municipio. Desde la comuna aclaran que la Provincia puede controlar, ya que el volcado se hace dentro del cauce del Suquía.

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