La historia se comienza a repetir. Como una escena sacada de los oscuros años de la dictadura fujimorista de los ’90, dos coronas fúnebres llegaron, en una clara amenaza, al diario La Primera. Una estaba dirigida a su director, César Lévano, y la otra al presidente del directorio, Arturo Belaúnde. Las coronas anunciaban la muerte de ambos. Al día siguiente la amenaza se reiteró. Un hombre llamó a la secretaria de Lévano y le dijo: “De todas maneras lo vamos a matar”. La Primera es uno de los pocos medios peruanos que no se han sumado al masivo respaldo mediático que recibe la candidatura presidencial de la derechista Keiko Fujimori y mantiene una postura de apoyo al candidato de la izquierda, Ollanta Humala.
La amenaza al diario La Primera se produce luego de que este medio denunciara la existencia de un plan, llamado Sábana, para demoler la candidatura de Humala, en el que participarían, según esta denuncia, el gobierno de Alan García, los servicios de Inteligencia, grandes grupos de poder económico, personajes vinculados con el fujimorismo y medios de comunicación. El gobierno de García, que tiene una evidente preferencia por la candidatura fujimorista, ha negado la existencia de este plan, pero varias de las revelaciones de La Primera sobre la estrategia del Plan Sábana para descreditar mediáticamente a Humala se han ido cumpliendo. “Esta amenaza ha sido motivada por nuestra posición y nuestras revelaciones sobre el Plan Sábana. No sólo nos quieren amenazar a nosotros, sino también a nuestras fuentes. Lo que quieren es hacer una guerra de nervios contra nosotros, pero vamos a seguir con nuestra misma línea informativa”, señaló a Página/12 César Lévano, director de La Primera.


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