Hubo ahogados y aplastados en un intento masivo de llegar al enclave español de Ceuta desde Marrueco
En Marruecos, un nuevo intento masivo de cruzar la frontera e ingresar en tierras europeas dejó un saldo de nueve inmigrantes muertos, entre ellos una mujer, cuando entre las 6 y las 7 de la mañana un grupo de unas 400 personas intentó llegar a nado y por tierra hasta Ceuta. La cifra final de muertos aún se desconoce, según las autoridades.
La prefectura marroquí de M'Diq Fnideq, ciudad próxima al enclave español, primero había anunciado la muerte de siete personas, pero luego ONG marroquíes señalaron que se había descubierto un octavo cadáver, lo que fue confirmado por el vocero de la delegación del gobierno español en Ceuta. Con el correr de las horas, el número de cadáveres trepó a nueve.
El vocero afirmó que los inmigrantes habían intentado cruzar la frontera "tanto por la playa como por el puesto fronterizo de El Tarajal", que separa Ceuta de Marruecos, aunque aclaró que todos "fueron rechazados".
Cuatro de ellos habrían fallecido por aplastamiento, según la información procedente de Marruecos con la que trabajan las autoridades españolas, mientras que otros fueron encontrados ahogados "a pocos metros de la orilla". Unos 150 fueron interceptados y 13 fueron enviados a un hospital local, indicaron las autoridades.
Por el momento, se desconoce la nacionalidad de los muertos. Estos intentos de cruzar la frontera los llevan a cabo, en su mayoría, inmigrantes de origen subsahariano. Según el presidente del Observatorio del Norte de Derechos Humanos, Mohammed Benaissa, los cameruneses eran mayoritarios en el grupo de indocumentados.
Se trata del segundo intento de ingreso masivo a territorio español en el año. El 22 de enero pasado, la policía impidió otro de unos 800 inmigrantes clandestinos subsaharianos que querían entrar a Melilla, el otro enclave español en Marruecos.
El país africano, en el que hay unos 25.000 inmigrantes indocumentados, es uno de los puntos de partida para todos los africanos que buscan llegar a Europa. Cada mes, centenares de inmigrantes intentan entrar ilegalmente en Ceuta, cercana a la ciudad marroquí de Tetuán, y a escasa distancia de Melilla. Estos enclaves son las únicas fronteras terrestres entre África y Europa.
Pero las costas italianas sobre el Mediterráneo también sufren la presión de la inmigración. Ayer, en las aguas al sur de Sicilia, cerca de la isla de Lampedusa, donde por lo menos 400 inmigrantes perdieron la vida en un trágico naufragio en octubre pasado, la marina italiana rescató a más de 1100 personas de nueve grandes balsas con las que intentaban llegar a suelo europeo.
Entre los inmigrantes socorridos, la mayoría de origen subsahariano, había 47 mujeres, cuatro de ellas embarazadas, y 50 menores. Todos fueron trasladados al puerto siciliano de Augusta, adonde se prevé que lleguen hoy.
Los helicópteros italianos que habitualmente patrullan la zona localizaron anteayer ocho barcazas y un barco en un área comprendida entre las 120 y las 130 millas al sudeste de Lampedusa. En una operación que culminó ayer a la mañana, los inmigrantes fueron rescatados por el buque anfibio San Marco y el patrullero Vega.
Estas embarcaciones forman parte de la operación militar Mare Nostrum, puesta en marcha después de la tragedia de Lampedusa con el fin de controlar el flujo de inmigración ilegal con destino a las costas italianas.
Debido a la situación de emergencia por el flujo de inmigrantes, la capitanía del puerto puso a disposición de la operación dos patrulleros, que rescataron primero a una barcaza con 335 inmigrantes a bordo. Luego, la nave San Marco asistió al resto de las embarcaciones, que estaban desprovistas de medidas de seguridad y tenían problemas de flotabilidad.
España e Italia son dos de las principales puertas de entrada a Europa, lo que plantea un gran desafío a la Unión Europea (UE). Las medidas para impedir el arribo de indocumentados se multiplican, pero nada parece frenar el flujo inmigratorio.
Alrededor de Melilla, por ejemplo, España levantó una triple valla, de 11 kilómetros de largo y siete metros de altura, equipada con cámaras de vigilancia y distintos sensores, mientras que Ceuta también está rodeada por otro vallado.
El gobierno español decidió recientemente reforzar esta valla instalando un alambre de cuchillas en su parte superior, lo que provocó las protestas de organizaciones de defensa de derechos humanos y del opositor Partido Socialista (PSOE).
Según una ONG marroquí, más de 40 inmigrantes murieron en 2012 y 2013 cuando intentaban entrar irregularmente en los dos enclaves españoles.
Las llegadas por mar, en tanto, aumentaron más de tres veces en 2013 respecto del año anterior, alimentadas por la guerra civil de Siria y el conflicto en el Cuerno de África. La Organización Internacional de las Migraciones estima en 45.000 los inmigrantes que arriesgaron su vida en el Mediterráneo para alcanzar las costas europeas.
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