Raúl Merino admitió que será necesario volver a ampliar por algunos meses el contrato. Sin embargo, este trámite correspondería, esta vez, al Concejo Deliberante y no ya al Departamento Ejecutivo.
El contrato fue prorrogado hasta el 30 de junio, pero el debate de los pliegos en comisión y luego la doble lectura que deben tener en el recinto, llevarán la sanción al filo del vencimiento de la prórroga, todo esto sin siquiera haberse hecho la formal convocatoria pública a los potenciales oferentes.
Consecuentemente, la nueva prórroga será inevitable, como lo admitió ayer el secretario de Transporte Urbano, Raúl Merino, al señalar que las demoras se justificarán por las novedades que traerá el servicio para los usuarios (ver aparte).
Pero la novedad será que esta vez la prórroga deberá decidirla el propio Concejo Deliberante, al haberse agotado esa posibilidad para el Departamento Ejecutivo.
La demora en la licitación remite a algunos parecidos que tuvieron varios contratos durante la administración de Luis Juez. Incluso el propio lifting que sufrió el contrato con Siemens en la gestión del ex intendente -negociación por decreto mediante- marca un precedente. Pero el caso más paradigmático, por la reiteración de las prórrogas y por el significado económico del servicio -en la actualidad es de $ 18 millones por mes-, es el de la basura, que Juez concedió por decreto a la empresa Cliba, previas negociaciones en recoletos despachos municipales.
Al igual que muchas áreas municipales, la Secretaría de Transporte ha tenido una dinámica vertiginosa en materia de titulares. Por allí desfilaron Mario Agüero (hoy el único giacominista en el Tribunal de Cuentas), la psicóloga Laura Villalba, Gabriel Bermúdez y, desde enero, Merino.
Al alejarse de su cargo para ocupar la Secretaría de Economía, Bermúdez tenía redactados ya los pliegos de la licitación, pero Merino quiso introducir algunos cambios que impactan ahora en los tiempos de sustanciación de la convocatoria pública.

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