Otra mancha para Racing

Otra mancha para Racing
La barra chaira volvió a hacer de las suyas tras la derrota de Racing, y se lo facilitó un pésimo operativo de seguridad. Cruzaron por atrás de los vestuarios y le arrojaron piedras a los hinchas de Santamarina. Luego insultaron y quedaron al borde de pasar a mayores con los jugadores Altamirano y Draghi, entre otros. Se habrían robado una moto.
Era una imagen que hacía mucho tiempo no se veía. La barra brava de Racing ya parecía menguada, pero revivió este miércoles tras la derrota de Racing frente a Santamarina en el Buglione Martinese.

Minutos antes de la finalización del encuentro, la voz del estadio anunció que los locales debían quedarse 15 minutos más hasta que se marcharan los visitantes. Hasta allí, nada anormal pero a eso de los 40 minutos del complemento, los barras corrieron hacia la salida y se encontraron con las puertas del ingreso cerradas.

No conformes, el grupo de hinchas atravesó la cabecera y se trepó a los alambrados para subirse al techo de la cantina. Siguió su recorrido por atrás de la zona de vestuarios y llegó a destino.

Mientras tanto, un puñado de policías (alcanzaban los dedos de una mano para contabilizarlos) sólo observó los movimientos.

Un alambrado separaba a la hinchada de Santamarina con la de Racing. Piedras de un lado para el otro, una postal del fútbol argentino de los últimos tiempos donde tanto se habla de violencia pero poco se trabaja para erradicarla.

Los jugadores de Racing, nerviosos porque afuera de los vestuarios siempre están sus familiares salieron a tratar de calmar las aguas, pero nada de esto pasó. Todo lo contrario, porque los “hinchas” se cruzaron con los futbolistas. Esos mismos que hace un mes eran unos fenómenos, ahora están en el ojo de la tormenta por no ganar un partido de fútbol. Increíble.

Al borde estuvo la situación de pasar a mayores. El clima tenso, parecía que el final podía ser, aún, peor. Pero la misma gente de la tribuna de cemento pegado a la techada se encargó de empezar a alentar a los jugadores repudiando a este grupo de inadaptados que le hacen tanto daño a una institución.

Para colmo, un familiar de uno de los auxiliares de Milanese Comisso habría sufrido el robo de su moto, en el medio de los disturbios.

¿Y la Policía dónde estaba? Brilló por su ausencia y la indignación creció más cuando le reclamaron a algunos agentes que trabajen. La respuesta fue “por 40 mangos qué querés que haga?" ¿Es esa la respuesta que debe dar un integrante del operativo de seguridad? ¿Alguien contó si verdaderamente estaban los efectivos de gendarmería y de la Bonaerense por el número con el que se los contrató? Si estaban todos, se escondieron muy bien.

Es penoso y doloroso un momento así. Esto solamente se puede dar por dos situaciones. Una barra (de 20 marginales) que genera problemas, y una Policía que no actúa. Las consecuencias, están a la vista...

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