Lo afirmó la delegada sanitaria federal en el Chaco quién integró la Comisión de Investigación de Contaminantes del Agua que confirmó el aumento de cáncer y malformaciones por uso intensivo de pesticidas en La Leonesa incluido en un informe de Greenpeace
“Nos enorgullece muchísimo. Quiere decir que son otras instituciones como Greenpeace que han tomado como ejemplo nuestro informe”, señaló Otaño en declaraciones a RADIO CIUDAD. La médica pediatra integró la Comisión de Investigación de Contaminantes del Agua que en base a las estadísticas del sistema público de salud determinó que durante una década se triplicaron los casos de cáncer en niños y que se cuadruplicaron las malformaciones en la localidad de La Leonesa coincidiendo con el aumento del uso de agroquímicos y la falta de controles del Estado. La publicación de Greenpeace también incluyó la investigación del titular del Laboratorio de Embriología Molecular de la Facultad de Medicina de la UBA, Dr. Andrés Carrasco sobre los efectos del glifosato en embriones.
No obstante el reconocimiento al informe elaborado en la provincia del Chaco, la doctora aclaró que “no podemos decir que somos genios o que inventamos la pólvora, solamente tomamos con seriedad el tema para dar una respuesta a los vecinos”. Y precisó que uno de los reclamos principales era “que se adopten las medidas adecuadas desde los poderes del Estado para que se termine de exponer así a las poblaciones para que un solo empresario gane muchísima plata”.
Otaño recalcó que el estudio se hizo “en base a los reclamos de los vecinos que veían que en la década anterior fue el auge de la soja y el arroz transgénicos, y que sin límites, sin cuidado, sin respetar nuestra ley de Biocidas, han fumigado sobre las poblaciones”. La médica pediatra que también integra la Red de Salud Popular “Dr. Ramón Carrillo” reconoció que la investigación sólo se pudo realizar con las estadísticas de la localidad de La Leonesa y en función de la presencia de emprendimientos arroceros, pero advirtió que “lo mismo o peor sucede en todo el interior sobre todo con la soja que se ha sembrado hasta el límite de los pueblos, de las represas, de las lagunas de donde se tomaba el agua dulce, perjudicando el ambiente, la tierra, envenenando el agua, enfermando y malformando a las poblaciones”.
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