El delantero se ausentó por cuestiones personales y no por la lumbalgia que lo había marginado del entrenamiento del martes.
Las horas de Daniel Osvaldo parecen estar contadas en Boca. Este miércoles, el delantero faltó a la práctica por cuestiones personales, lo que se suma a su ausencia del martes por una lumbalgia, de la que ya estaría mejor. Con una presencia más activa en las páginas de espectáculos que en las de deportes, el jugador más importante del plantel tiene un pie afuera de la institución.
Osvaldo sufrió ayer una lumbalgia que lo marginó del entrenamiento matinal y que lo llevó a hacerse estudios para medir la gravedad de la dolencia. Lo cierto es que, de cara al fin de semana, el goleador está en duda para el que probablemente sería su último partido con la camiseta azul y oro, al menos de momento.
Con respecto a lo contractual, la situación está trabada. Es que el propio goleador, que le había dicho a Daniel Angelici que tenía ganas de quedarse en Boca, hoy por hoy está dudando. Los ecos mediáticos de la conflictiva separación de Jimena Barón parecen haber alterado todo su eje de consideraciones. La otra cuestión, claro, es la económica. La diferencia entre lo que puede pagarle Boca y lo que ofrecen los clubes del exterior que lo pretenden es sideral.

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