OSVALDO BAYER EN AZUL: "Hay un ambiente de corrupción que no hay que aceptarlo"

Son palabras del destacado historiador, escritor y abanderado de la historia no oficial, quien llegó hasta esta ciudad como invitado especial al acto de cambio de nombre de la Escuela Nº 503 "Arbolito", llevado a cabo el martes pasado. Minutos después de terminada la celebración, el autor de "Los anarquistas expropiadores" brindó una amena y gratificante conferencia de prensa.
El historiador Osvaldo Bayer estuvo en Azul el martes pasado como invitado especial al acto de cambio de nombre de la Escuela Nº 503 "Arbolito". JOSE BERGER

Mucho público asistió al acto realizado en la sede de la escuela N° 503 "Arbolito" y siguió con atención los conceptos vertidos por Osvaldo Bayer, quien al finalizar su exposición recibió el saludo de los presentes. JOSE BERGER

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"Termino de comer y arrancamos", dice el hombre serio pero gentil, sentado al otro lado de una mesa, mientras sólo tres representantes de los medios esperan, ansiosos y felices, realizarle algunas preguntas. Los tres saben que don Osvaldo Bayer, luego que finiquite la empanada de picadillo que degusta, no permanecerá demasiado tiempo a favor de sus planes: tiene ganas de ir almorzar tranquilo y descansar, previo a un nuevo viaje que lo aleje de Azul.

La empanada desaparece, sus ojos claros comienzan a enfocar firmes sobre la curiosidad periodística y dentro de un aula de la festiva Escuela de Educación Especial Nº 503 -ya no más Julio A. Roca, ahora Arbolito- recibe bien dispuesto las preguntas.

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"Es una especie de sueño, tocar el cielo con las manos"

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"Me ha emocionado mucho. Sinceramente, ver cómo reacciona la gente con tanto entusiasmo y tanta base, porque se han informado bien, en algo absolutamente democrático, votado por los alumnos, por los docentes, por los padres de los alumnos; ¿qué más se puede pedir?", ratifica en tono celebratorio, ponderando el acto de cambio de nombre de la institución escolar, y para el cual él ha sido especialmente invitado, como un símbolo perpetuo de la reivindicación del hombre ranquel que se encargó de cerrar la epopeya genocida de Federico Rauch.

"No se agredió a nadie, se dijo la verdad histórica. Es una especie de sueño, tocar el cielo con las manos", agrega en el mismo tenor, dejando en claro hasta dónde todo esto es una causa sin descuido.

Está muy claro que el intento de reivindicar una figura como la de Arbolito parece, en sociedades como la azuleña, una aventura alocada: un aborigen que le corta la cabeza a un coronel europeo que, apañado por Bernardino Rivadavia, es contratado para limpiar de barbarie parte del suelo argento. Sobre esta resistencia social, palpable cuando, por ejemplo, el proyecto para modificar el nombre de la calle Rauch en Azul es debidamente descuidado por autoridades pertinentes, Bayer lanza una observación contundente: "Probablemente, si se hace un voto entre los vecinos que viven en la calle Rauch, no van a aceptar por el inconveniente burocrático de tener que cambiarle el nombre a la calle, en vez de estar contentos de vivir en una calle con el nombre de alguien que no es un asesino. Eso habla de una mentalidad muy pequeña".

Matar al tirano… o que el tirano te mate

En 1993, este historiador mantuvo una polémica pública con el periodista y escritor argentino Mempo Giardinelli, a raíz del artículo de Bayer 'Matar al tirano'. Giardinelli le recriminaba esta idea y alegaba que 'no hay que matar ni al tirano ni a nadie'. La respuesta del autor de 'En camino al paraíso' fue que al generalizar así, 'Corremos el riesgo de que los imperativos categóricos de la ética se exijan solamente a los perseguidos y humillados'. Peinando su encanecida barba, recuerda el mencionado entredicho: "Fíjese cómo le contesté a Mempo Giardinelli -avisa Bayer, reforzando el tono-. Puse 'Tiene razón Giardinelli, he aprendido algo en la vida'. Puse el caso de un judío preso en Auschwitz que le avisaron que al otro día, a las 5 de la mañana, tenía que presentarse para 'ducharse', como decían los nazis. 'Ducharse' era cuando los gaseaban, y él sabía que iba a ser gaseado. Esa última noche, caminando por Auschwitz, ve de pronto que están rotos los alambres de púas y hay un agujero en el cerco, que alguien lo ha hecho y se ha escapado. Pero también ve que hay un SS guardián que está somnoliento, y ve que a los pies de él hay una botella. Entonces toma esa botella, le va a dar en la nuca al SS para desmayarlo o matarlo y poder huir, pero en el momento en que le va a dar el golpe, oye una voz que le dice: 'No matar al tirano ni a nadie'. Entonces, él tira la botella y muere al otro día gaseado, porque no hay que matar al tirano ni a nadie".

No quedó todo en esta lúcida respuesta. Giardinelli salió al cruce en un nuevo artículo periodístico y Bayer siguió sin entender sus razonamientos. "Este hombre me responde: 'Ah no, en Auschwitz sí, ahí hubiera estado bien'. Entonces, ¿no matar al tirano ni a nadie o hay excepciones? ¿Para qué lo dice? Es fácil decirlo, quedás bien como pacifista. Pero, ¿qué hace esa gente en esa situación? Es el mismo caso de Arbolito, que lo ve al tipo ahí y sabe que si después le dan otra campaña, va a seguir matando a los ranqueles. Y bueno, lo mata. Es como cuando Radowitzky (Simón) lo mata al jefe de Policía (Ramón Falcón), que era de lo peor; o cuando (Kurt Gustav) Wilckens lo mata al teniente coronel Varela (Héctor Benigno). Como no les pasó nada a ellos después de haber matado a miles de personas, y estaban con sus títulos y sus puestos, podían volver a repetir todo eso. Entonces, lo mejor era hacerse justicia por la propia mano en ese momento".

¿Cree que de acuerdo al apellido e intereses que representan las partes, la valoración de la vida es distinta?, se le pregunta. Y tan solo con la mirada del entrevistado la interpelación tenía respuesta. Sin embargo, Osvaldo dice: "Como lo que hizo Roca con la entrega de prisioneros como esclavos. ¿Por qué nunca se nos enseñó eso? ¡Está en el Archivo General de la Nación todo ese reparto de indios! ¿Por qué todas estas cosas en Argentina? Nuestra democracia tiene historia trágica: los levantamientos, los golpes militares". Pero no sólo los dictadores signaron nuestra historia tal como la describe el historiador. Los gobiernos democráticos tienen oscuras piezas de colección en su placares. "Mismo los gobiernos democráticos con grandes tragedias. El radicalismo jamás se hizo la autocrítica por la 'Semana trágica', por los fusilamientos de la 'Patagonia Rebelde' y por 'La Forestal'. Cuando se discutió esto en Diputados y en el Senado, se fue la bancada Radical y lo dejó sin número; ésa fue la respuesta. Tampoco los peronistas nunca se han hecho la autocrítica por lo de Ezeiza, que eliminaron a gente de la izquierda peronista; no se hicieron la autocrítica por las tres A, que fue durante el peronismo, haya sido Isabel o lo que sea. Además, López Rega había sido nombrado ministro por Perón. Hay que hacer una autocrítica profunda de eso, pero no se habla", expone no sin que sea evidente el malestar que le genera el doble fondo de cuestiones históricas sumamente relevantes.

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Logros y falencias nacionales y populares

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Mas que conferencia de prensa, todo se parece a charla de café. Y quizá por el influjo del ámbito en el cual se desarrolla, el discurso de Bayer adquiere un convincente matiz docente, como si se tratase de una lujosa cátedra de Historia.

La conversa y las inquietudes rumbean hacia el mérito que la gestión del Gobierno Nacional posee. Pero como el revés de la moneda, las carencias también son puestas en el tapete. Sostiene Bayer que "Se han dado muchos pasos adelante, hay que reconocerlo. Es la primera vez que se ha juzgado a un dictador, por ejemplo. Yo he pasado trece dictaduras militares y jamás se hizo un juicio contra nadie. Uriburu murió en Paris, los demás se murieron tranquilamente en sus casas, cobrando su sueldo de General; nunca les hicieron ningún reproche por haberse levantado. Es la primera vez y para eso han tenido coraje civil, hay que reconocerlo". Una de las medidas de la gestión de Cristina Fernández que más críticas recibió, obtiene en el mentor de 'La Patagonia rebelde' elogios: "También hay que reconocerles la eliminación de la Ley de Medios, que era una ley de la dictadura y que aceptó Alfonsín, Menem, De la Rúa, calladitos la boca. Los ha parado la Justicia, pero el gesto estuvo. También la devolución de los fondos de las jubilaciones al Estado y no ya privado. Hay cosas que son realmente pasos adelante y son positivos. Pero falta mucho". Y con esto último dio paso a lo que él considera carencias notorias: "Hay un ambiente de corrupción que no hay que aceptarlo. El pacto con Moyano de Camioneros. Si se empieza con la Policía, también empiecen con el sindicalismo. Que nunca un dirigente sindical pueda durar más de cuatro años en su mando; después tiene que volver a la fábrica a trabajar. Han creado esta categoría de sindicalista que dura toda la vida. Son burócratas y, se dice, son millonarios".

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El personalismo es feroz

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Afuera de la sala lo están esperando y el ocaso de la charla con los medios está muy próximo. La última temática sobre la cual se lo interpela tiene que ver con algo que él mencionó de forma escueta en su conferencia de media hora. Allí expresó que ni siquiera la dictadura del proletariado admite en la gobernación del país. ¿Ésta no establecería una democracia obrera? Bayer responde: "Si se hacen asambleas, sí. Si termina siendo como lo de Stalin, no. Es decir que todo el dominio lo tenía la policía secreta y dictaba todo Stalin, así no. Esa no es democracia y termina todo como terminó: una corrupción más grande. Todo debe hacerse por asamblea y si hay cargos, no durar más de cuatro años. Nadie es imprescindible en la vida, aunque se vaya mucho más lentamente. El personalismo es feroz y el que está más de cuatro años se cree que es un dios ahí, que tiene que manejar todo porque todos se equivocan. Lo sé porque he sido dirigente gremial".

Ya no queda más privilegio para los "interrogantes". Osvaldo Bayer interrumpe, pide disculpas y anuncia que se retira. Se lo ve algo fatigado pero feliz, el nombramiento de la Escuela Nº 503 no es un simple cambio nominal burocrático, es una nueva reivindicación de su lucha por materializar la justicia histórica. Es que como le cantó Arbolito - la banda- frente a frente: "Cuántas cosas que se saben por vos".

"LA VIOLENCIA SIEMPRE ES GENERADA DESDE ARRIBA"

-¿A que reviste el hecho de que, hoy día, el pedido de ética y valoración de la vida ajena sigue orientándose a los sectores sociales más oprimidos?

-Por supuesto que no se puede generalizar esto, pero siempre hay que esperar allí donde ya existe violencia en la sociedad una reacción violenta. Por ejemplo: desalojan una villa miseria, dan palo y le pegan a un chico de 5 años. ¿Cómo reacciona el padre? Si tiene un revolver, lo saca y lo mata a tiros. Entonces, no hay que generar violencia. Y la violencia siempre es generada desde arriba. Porque el que tiene dinero no roba.

-¿Se ha trastocado, por conveniencia de algunos sectores, el concepto de violencia?

-Imagínense los chicos que se crían en una villa miseria. Después decimos "son todos violentos, son todos ladrones", pero no nos preguntamos las causas.

IDEA ACERTADA, LUGAR Y MOMENTO EQUIVOCADOS

En 1963, luego de brindar una charla en la ciudad de Rauch y conseguir que la sala quede semivacía por su pedido a los vecinos, estuvo sesenta y tres días presos a disposición del Poder Ejecutivo. Para humillarlo lo mandaron a una cárcel de mujeres, 'porque usted no merece ir a una cárcel de hombres', según le dijo un suboficial.

Así lo recuerda el propio Bayer: "Estuve sesenta y tres días presos, en el año '63, por proponer el cambio de nombre de la ciudad de Rauch por el de Arbolito. Tuve la mala suerte de que en ese momento era ministro del Interior el bisnieto de Rauch, Juan Enrique Rauch. ¡Hay que tener mala suerte! (Se ríe). Es como sacarse la lotería al revés. Podría haber esperado un año más, o que cambiara el ministro. Son cosas que uno no se da cuenta, o cree que no puede pasar nada".

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