No siempre, pero en periodismo generalmente utilizamos una buena foto para ejemplificar el contenido de una nota. Las que acompañan la presente, nos exime de unas cuantas líneas.
Las imágenes reflejan el estado de la obra en búsqueda de las aguas termales para Mar del Plata, que hasta ahora aparecen abandonadas, con un buen pastizal que se expresa por sí solo.
Pero vale la pena historiar un poco sobre otro de los “sueños” del “eterno” patrón de Obras Sanitarias. La visión de Mario Dell Olio (¡un oculista por aquí!), le ha costado al habitante de nuestro partido, algo así como 15 millones de pesos. Se disfrazó esa búsqueda de aguas termales, algo que no podría hacer de por sí la empresa sanitarista, por no encontrarse dentro de sus funciones específicas, por la investigación del acuífero para hacer crecer las posibilidades de extracción de agua potable.
Los trabajos comenzaron en febrero de 2016, en el barrio La Trinidad y ya en abril el presidente de OSSE, se lucía con declaraciones que parecían substanciales, como venidas de un explorador visionario que en su aventura iba a cambiar el futuro, circunstancia que tuvo eco en los medios de todo el país. La Expedición como siempre tenía varios mecenas, la comunidad de nuestro partido, aportando todo el dinero necesario para este Cristobal Colón de nuestros tiempos.
“Además de optimizar la producción de agua y potenciar la capacidad de nuestros pozos, la exploración abre una alternativa para el hallazgo de aguas termales”, acotó y continuó “Si bien hemos tenido un adelanto de esta posibilidad con los estudios geoeléctricos y geosísmicos, hoy estamos más cerca del descubrimiento, pues hemos verificado que cada 33 metros de profundidad, hay un grado más de temperatura. De acuerdo a los tiempos de ejecución, hay momentos donde en la obra se trabaja durante las 24 horas, ya que no se puede parar la tarea”.
Pero se paró. Claro que hubo un conflicto con la empresa PETTARIN VACCARINI PERFORACIONES S.R.L., la cual firmó el contrato para la realización de la perforación en una suma millonaria, más exactamente, de 11.302.781 pesos, allá el 15 diciembre de 2015, justo en la continuidad de Dell Olio, que decidió el recién asumido como intendente, Carlos Arroyo. Esa empresa, pidió más y ahí se quedó, sin aproximarse a los mil metros de profundidad en la que se había pactado la obra, donde la perforación comenzó a complicarse por la existencia de un suelo sumamente rocoso.
“… pero hace”, eso es lo que se recogía y se sigue tomando como referencia desde la comuna (Ejecutivo y Deliberativo) para que Dell Olio sea único e irrepetible en Obras Sanitarias, en una ciudad de 800.000 habitantes, con universidades, profesionales y voluntades que podrían hacer con otro nivel moral y ético. Recordar que, más allá del presunto Enriquecimiento Ilícito, denuncia que está en plena marcha en la Fiscalía de Delitos Económicos, lo que está firme es que siempre se ha negado a cumplir con la transparencia necesaria para todos los funcionarios que da la declaración jurada, y que niegan sistemáticamente en la empresa municipal y dicho hasta en la propia Fiscalía que lo investiga.
Este sueño inconcluso no termina en esos pesos dispuestos. Ya en noviembre de 2015, Obras Sanitarias compró ocho terrenos cercanos al emprendimiento y pertenecientes a la Federación de Trabajadores de Obras Sanitarias, asociación gremial madre del sindicato de la empresa, SITOS, por una suma de pesos 1.250.000 pesos. Siempre hay que pensar en la “familia”, sanitarista en este caso.
También hubo otro emprendimiento, necesario para la perforación y que emprendió Obras Sanitarias. La construcción de un playón y bateas de suelo seleccionado y granza en el predio, que estuvo a cargo del Ente Municipal de Vialidad y Alumbrado Público de la comuna, mediante una erogación de 1.158.845 de pesos.
A esto se podría agregar otro elemento que fue también utilizado para difundir los favores a la población por parte de Obras Sanitarias, entre lo que se incluía la búsqueda de las aguas termales, algo de lo que seguramente no contó Colón cuando descubrió América. Por una cantidad de 1.300.000 pesos se procedió a la compra de imágenes satelitales.
Caminando por el sector, preguntando cómo llegar al paraíso deseado, uno ve las caras hoy descreídas de los vecinos y finalmente mediante una pregunta y otra se logra ver lo que quedó entre el yuyal que reemplaza la ansiada construcción. Parecen imágenes como las que uno suele ver en las películas de un futuro catastrófico, pero ahí no hubo una explosión nuclear, por ahí pasó Mario Dell Olio.
El mismo que se vanagloria de haber hecho lo que nunca se pudo, ejemplo, el emisario submarino que comenzó en el 2009 para finalizar en el 2011, con un presupuesto de 180 millones de pesos y culminó recién en el 2014, cinco años después, con un costo de 550 millones. Pero ahí la historia no terminó ya que falta la Planta de Tratamiento y además, para controlar el estado actual de aquella obra majestuosa (aún sin operar) se contrató a una Empresa provista de equipamiento con buzos incluidos, para ejecutar durante 3 años el “Programa Mantenimiento Preventivo y a Demanda del Emisario Submarino” por 36 millones de pesos. También inconcluso, el Centro de abastecimiento en Tucumán y Almafuerte y no hablemos del Arroyo del Barco que fue noticia ineludible en las recientes lluvias en Mar del Plata, por la paralización de la obra, con vencimiento del plazo de obra acordado y faltando aún mucho por hacer.
Hoy el conflicto salarial con los empleados de Obras Sanitarias, con una asamblea cuestionada, dejó al descubierto que la empresa municipal dejó de ser el gran ejemplo a imitar en todo el país. Falta de suministros, obras paradas, gran malestar interno y la grieta que lamentablemente divide a los argentinos, aquí también presente.
Comentá la nota