El ingeniero Mario Dell Olio, mano a mano con “el Retrato…”, realizó un balance de su gestión. Un diálogo que atravesó los antecedentes históricos de este servicio, la actualidad y los proyectos a futuro.
El presidente de Obras Sanitarias Mar del Plata-Batán, Mario Dell Olio, en conversación con “el Retrato…”, realizó un balance de su gestión. Un diálogo que atravesó los antecedentes históricos de este servicio, la actualidad y los proyectos a futuro.
“Comenzamos la gestión cuando asumió el intendente Gustavo Pulti, el 18 de diciembre del 2007”, indicó el ingeniero Mario Dell Olio al referirse a los inicios de su gestión. Y luego prosiguió: “Cuando llegamos, encontramos una empresa con buena capacidad técnica, pero fundamentalmente con poca motivación para resolver los problemas que tenían los habitantes de General Pueyrredon”.
-¿Poca motivación en qué sentido?
-Bueno, la Dirección anterior trataba de no agrandar la empresa. Porque eso significaba prestar servicios a los que antes no tenían. Por eso nosotros siempre decimos que había un paradigma: OSSE no pasaba de Mario Bravo. Si uno observa esos barrios hoy, puede llegar a darse cuenta el grado de conflictividad que tuvimos en las primeras etapas, con vecinos que no tenían acceso al agua. Nuevo Golf, por ejemplo, es uno de esos casos. Siendo concejal en el 2001, habíamos tenido que intervenir para que se les proporcionara un tanque y se pudiera hacer un reparto de agua entre los vecinos. En el año 2008 seguían con el tanque, los vecinos eran más que en el 2001 y no se había avanzado prácticamente en nada. Hoy, dos sectores del Barrio Nuevo Golf, que implica miles de vecinos, tienen la red de agua hecho, y hemos firmado un convenio con el ENOSA para que en el tercer sector, se inicien los trabajos. De esa manera, el barrio completo tendrá agua. Cuando hablo de explorar nuevas cosas como empresa, hablo de eso. De romper con el viejo paradigma. Porque tampoco se utilizaban las posibilidades que había. Por ejemplo, el programa Agua + Trabajo.
-¿De qué trataba eso?
-Es un programa subvencionado en su totalidad por el Gobierno Nacional, que apunta a hacer agua y cloacas en las zonas de bajos recursos. Ese programa existía desde que Kirchner había llegado al gobierno, sin embargo acá –habiendo pasado más de cuatro años- no estaba implementado. Y nosotros lo implementamos. Hoy, con ese programa, llevamos hechos, en barrios como Nuevo Golf, Independencia, Barrio Jardín, Las Dalias, La Herradura, Felix Camet, Camet Norte… más de 85.000 metros de cañerías. Entonces había disponibilidad, pero no se aprovechaba. Porque la empresa no aumentó su plantel en gran forma. Y el otro tema: el 18 de diciembre, asumimos. El 26 de diciembre, viajamos con el ingeniero Franco a La Plata, porque habíamos explorado, junto al intendente, algunas posibilidades crediticias que había. Y había créditos para hacer cloacas, financiado por el Banco Mundial de la Prov. de Buenos Aires. En eso Mar del Plata nunca había participado. Quizá porque los que lo administraban, suponían que no teníamos barrios carenciados que se pudieran adecuar a los requerimientos del subsidio.
-¿Y eso sucedía por desidia, desinterés?
-Creo que no había interés en que la empresa creciera y en solucionarle los problemas a la gente. Si nosotros pudimos conseguir el crédito, demostrando con estudios que teníamos las condiciones socioeconómicas para solicitarlo, entonces es que no había interés. Además, en esos días, tuvimos que hacer el proyecto para los 70.000 vecinos que después fueron beneficiados con la obra de cloacas. Eso tampoco estaba hecho. Siendo que todo el colector de la cuarta cloaca se había realizado en el año 2000, bajo la intendencia de Aprile. Pero fuera de eso, no se había hecho la red que permitiera que ese gran colector, le diera soluciones a los vecinos que vivían en la zona. Por eso nosotros, en menos de 90 días licitamos la obra de cloacas por 80 millones de pesos. De los cuáles General Pueyrredón aportó inspección, trabajos técnicos, trabajos de proyectos y se pudo realizar la obra. Entonces creo que desde ahí se trabajó otra dinámica: que OSSE fuera vinculada más fuertemente al Municipio. Y no solo en el ámbito local. Porque hoy la empresa es considerada en el Consejo federal de Saneamiento, en el BID, etc. Anteriormente no participábamos de esas cosas.
-¿Qué cantidad de gente tenía agua cuando arrancaron ustedes y qué cantidad de gente tiene agua hoy?
-Cuando arrancamos tenía agua un 80% de la población. Hoy estamos arriba de un 95%. Y con cloacas lo mismo. Nuestro criterio es muy simple: el servicio tiene que ser universal. No hay condiciones de inclusión sin agua y cloaca. Nosotros nos propusimos eso. Y estamos trabajando para llegar a los que aún no poseen los servicios. Se hace un poco difícil porque la ciudad se ha extendido y no es una ciudad compacta. Esto implica millones de pesos de inversión. Hoy en el Partido de Gral. Pueyrredón tenemos 2.500 kilómetros de cañería de agua y cloaca tendidos para dar el servicio.
-Ustedes están embarcados en realizar el cambio de cañerías viejas por nuevas en el centro de la ciudad ¿Cómo va ese trabajo, en qué etapa se encuentra?
-Es que también se trata de eso: de brindarle calidad de servicio a los que ya lo tenían. Para eso, nos fijamos un eje, que es la Tarifa Justa y Equitativa. La misma significó una reorganización por zonas. La estructuración de agua tiene cinco sectores socioeconómicos. Hacía 25 años que no se adecuaba. Entonces había barrios que figuraban como de bajos recursos, que en realidad eran barrios de muy buen nivel. Nosotros hicimos esa readecuación para restablecer el reordenamiento de la tarifa. Además, fijamos la tarifa social, que nos permitió avanzar con las obras en las zonas de menores recursos. Esto significó que cada uno aporte según sus posibilidades. Y así estamos trabajando ahora. Por otro lado comenzamos un Plan de Racionalización del servicio y de cuidado al medioambiente. Esto implica reducir las pérdidas. Entonces, además de hacer nuevas perforaciones, reparamos las que no estaban en condiciones, para evitar las pérdidas. Dentro de ese plan, fue obvio que cuando las cañerías estaban en mal estado, había que hacer algo. Y lo que nosotros hicimos fue que, cuando eso ocurría, en lugar de reparar, cambiábamos las conexiones. Además generamos gastos por ampliación. Antes de nuestra gestión, esto no se hacía. Simplemente se decía que no se podía hacer, que no había servicio. Esto, lógicamente, impedía la inversión, las fuentes de trabajo, etc. Nosotros tomamos el camino inverso.
-¿De qué se trata?
-El que va a invertir, no solo tiene que hacerlo en la obra interna, sino en la infraestructura externa. Y ahí se generó el cargo por ampliación. Quiere decir que los fondos afectados que van a obras a realizarse en los sectores donde se hacen los nuevos edificios. Entonces hicimos toda la Costa, desde Juan B. Justo hasta Moreno, la zona Güemes, donde hay mucha edificación nueva, el barrio Stella Maris, etc. Esos lugares necesitaban esa renovación y en gran parte se realizó con los aportes de los inversores. Esto no se había hecho nunca. Había caños que tenían más de 60 años de antigüedad.
-¿Cómo estaba y cómo está hoy la cobrabilidad?
-Cuando nos hicimos cargo estaba alrededor del 75%. Y nosotros hoy estamos en una cobrabilidad del 83% y un 90% en la comercial. Es muy buena y hay que agradecerles a los vecinos de General Pueyrredón. Con ese esfuerzo se están pagando todas las obras que estamos llevando adelante. Y en esto tiene que ver también la buena predisposición del gobierno municipal. Que dio el visto bueno a este proyecto.
-Pasando al tema del verano ¿Qué tienen previsto, en qué están trabajando, para la zona sur, que es la que más ha crecido?
-Cuando nosotros llegamos, había muy pocos servicios nuestros más allá de Mario Bravo. Podemos dividirlo en sectores. En el Sector Uno, se habían armado cooperativas, o sociedades de fomento a las que se ayudaba de algún forma. A veces pagándoles la energía eléctrica, a veces no cobrándoles el agua porque ninguna tenía estructura debido a la manera en que se habían desarrollado los barrios. Dentro de eso, nos encontramos con el Sector Dos, que comprende al Bosque Peralta Ramos y que dependía de la cooperativa Unión del Sur, al igual que el Sector 3. Había conexiones ilegales, que cada uno había hecho como pudo y había un juicio de la cooperativa mencionada contra OSSE. Entonces no se avanzaba en ningún camino. No era zona de OSSE y estaba el tema de la demanda. Nos sentamos, dialogamos y llegamos a un acuerdo. Hoy se ha mejorado notablemente el lugar. Lo mismo hicimos con el Barrio Independencia y con el Barrio Jardín. Establecimos criterios de racionalidad en el uso del agua e hicimos inversiones. Buscamos soluciones provisorias, mientras llegan las soluciones definitivas, por ejemplo en el Barrio Alfar, para que los vecinos puedan tener agua. Y eso lo hicimos en Monte Terrabusi, por ejemplo. La voluntad está. Estamos en un proyecto de armar un proyecto técnico y económico para solucionar todo esto. Hemos avanzado mucho en lo técnico. Y ahora estamos haciendo perforaciones para terminar de lograr definiciones que nos permitan avanzar mejor en este proyecto. Y tenemos el tema del acueducto listo, para el que estamos buscando financiamiento que nos permita articular este programa en su totalidad.
-¿Qué medidas se toman contra los posibles actos de vandalismo que pueden surgir?
-Los tableros los tenemos con tapas soldadas, en lugares alejados, o tenemos los transformadores enterrados. Hemos comprado equipos para los pozos, para obtener la información necesaria de cada uno de ellos. Esto lo evitamos en zonas críticas, y los poceros se ocupan personalmente. Todas estas medidas que parecen simples, permiten que todo siga funcionando con normalidad. Tenemos policía adicionales contratados, tenemos espacios tele supervisados, estamos conectados con EDEA, etc.
-La Estación Almafuerte ¿Cuándo estaría lista y qué costo tiene?
-Está licitada. Están analizando las propuestas. Es una obra de 170 millones de pesos. Es una obra de tres años de inversión. Tiene financiamiento. El primer año se paga desdoblado y el último año también, con lo cuál va a tener una condición de pago de cuatro años. Esto nos da reservas para toda la zona sur de la calle Peña.
-Para terminar ¿Usted cree que la gente ha entendido todo lo que ha hecho OSSE?
-Hemos tratado de trabajar. Es probable que nos reste establecer más relación con nuestros vecinos, para acoplarnos a la tarea de cuidados de los recursos. Y con este fin, hicimos programas educativos en los colegios, pero nos falta terminar de armar una arquitectura que implique esa interacción mayor. Pensamos en una obra de teatro que podamos llevar a las escuelas y sociedades de fomento para ampliar la base. Es muy importante que los vecinos nos ayuden. Tenemos muchas cosas que mejorar, además del trabajo de infraestructura propiamente dicho. Pero hemos ido incorporándonos mucho a la sociedad y acompañado muchos programas, colaboramos con eventos solidarios. En fin, vamos en la dinámica de lograr esa interacción con los vecinos.
-Técnicamente el 15 de diciembre del 2015 termina la gestión de ustedes ¿El emisario submarino es la frutilla del postre para culminar la gestión?
-Nosotros no estamos pensando en eso. Si no, no tendríamos tantos proyectos que superen ampliamente esa fecha. Nosotros estamos pensando en Mar del Plata y en lo que Mar del Plata necesita. Para eso trabajamos. Al emisario lo vamos a ver en noviembre y pronto, los resultados estarán a la vista. Porque tenemos el panorama claro de hacia dónde queremos ir.


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