El oscuro pasado de un represor que se escondió en Río Gallegos

El oscuro pasado de un represor que se escondió en Río Gallegos
De a poco se fueron conociendo más detalles del hombre que fue detenido en nuestra ciudad, luego de una investigación y posterior allanamiento realizado por la PSA. Se trataría de Francisco Scilabra, quien otrora fuera miembro del destacamento inteligencia 121 de Rosario.
En la tarde del lunes el barrio 499 se vio convulsionado por la llegada de dos camionetas de la PSA (Policía de Seguridad Aeroportuaria). Del interior de las mismas descendieron varios uniformados, algunos de ellos encapuchados, y se dirigieron a una vivienda ubicada en el pasaje San Marcos.

Allí informaron que disponían de una orden de allanamiento y detención contra un hombre que habitaba en el domicilio. Se trataría de Francisco Scilabra, quien fue miembro del destacamento de inteligencia 121 de Rosario. En la época de la dictadura militar actuó con el apodo de “Federico Silver”. Está acusado de secuestrar, torturar y trasladar a detenidos en el Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio conocido como “Granadero Baigorria”. El juez a cargo del Juzgado Federal N° 4 de Rosario ordenó su captura nacional el 26 de marzo de 2009.

Según algunos datos a los que accedió La Opinión Austral, Scilabra estaría asentado en nuestra ciudad hace varios años y cambió en reiteradas oportunidades de domicilio.

El hombre era buscado, además, por otras causas que se tramitan en el mismo Juzgado santafecino y que tendrían que ver con privación ilegal de la libertad, amenazas, tormentos y desaparición física. Ahora, tras las rejas, esperará su traslado a Rosario donde deberá comparecer ante la Justicia.

Entrevista a un represor

En una nota periodística realizada en enero del 2008 al represor detenido, el “tuerto” Costanzo, éste relató a la Justicia que Scilabra estuvo en el asesinato de 27 personas en Monje, y es uno de los que debe dar cuenta de todos los desaparecidos de los centros clandestinos La Calamita y La Intermedia”.

La Calamita

Desde finales de 1975 hasta mediados de 1978 en una primera etapa (y en una posible segunda etapa en 1979) funcionó el centro clandestino de detención de personas llamado “La Calamita”. En el lugar, más de una centena de militantes populares fueron detenidos, en su mayoría aún hoy desaparecidos. También se estima que en la finca hubo diez nacimientos todavía sin paradero. La Calamita integra la lista de los 350 centros clandestinos de detención de ciudadanos que estaban en la órbita del Segundo Cuerpo de Ejército a cargo, hasta el 77, de Leopoldo Fortunato Galtieri y, después, de Genaro Díaz Bessone.

En 1984 la Comisión Nacional de Desaparición de Personas (CONADEP) que había comenzado a funcionar a días de asumir el presidente Raúl Alfonsín, visitó Baigorria para iniciar las investigaciones de la finca “La Calamita”. Fue la CONADEP la que aseveró los hechos en el lugar y lo sumó al informe con el cual se llevó adelante al año siguiente el histórico “Juicio a la junta” que condenara a toda la cúpula militar que ejerció el Poder Ejecutivo del país, desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983, por crímenes de lesa humanidad.

El informe de la CONADEP se inicia con el legajo 6692 con la desaparición de Héctor Pedro Retamar, militante del “Movimiento Villero” de extracción peronista que fue secuestrado el 21 de mayo de 1977. En tal legajo se menciona a la “quinta operacional de Granadero Baigorria” denominada La Calamita. A su vez en 1987 el ex agente de inteligencia militar Germán Bueno aportó mayores datos sobre el lugar.

Por ésta quinta se presume que más de cien personas detenidas fueron trasladadas. Muchos de los militantes eran detenidos por el servicio de inteligencia de la Policía Provincial o del Segundo Cuerpo de Ejército y luego eran “juzgados por un tribunal de guerra”.

La intermedia

Ubicado en el kilómetro 28 de la autopista Rosario-Santa Fe, justo enfrente de la primera estación de servicio, este campo de concentración se destaca por ser una propiedad familiar del genocida teniente Juan Daniel Amelong, que también operó en los centros de detención Quinta de Funes, Fabricaciones Militares “Domingo Matheu”, La Calamita y Batallón Ingenieros Anfibios de Santo Tomé, y que se encuentra actualmente detenido en el Country 121 de Arsenales de Fray Luis Beltrán por múltiples delitos de lesa humanidad.

En 1992, en plena vigencia de las leyes de impunidad, el genocida Eduardo “Tucu” Costanzo otorgó una entrevista a la revista Gente. Allí relató que en La Intermedia “poco antes del mundial fueron exterminados allí 16 subversivos, y ahí conmigo estaban (Rodolfo) Riegé, el general Jáuregui y el coronel Pozzi”. Los asesinados habían estado secuestrados en la quinta de Funes.

La propiedad entonces pertenecía a la familia Amelong y ahora es de José Amelong, familiar de Daniel, teniente primero y de activa participación en operaciones ilegales durante la dictadura.

Alicia Bernal, hija del militante comunista Tito Messiez desaparecido en 1977 y querellante en la causa Feced, explicó que “la familia Amelong es la única conocida que tuvo un chupadero en su casa. Nosotros estamos apuntando a la familia Amelong porque otro de los temores que tenemos es que Amelong en cualquier momento quede libre. Además, siguen siendo militantes a través de Memoria Completa, militante él a través de su mujer, están activos absolutamente, entonces nos parecía que era importante señalar este lugar”.

“No nos olvidamos por eso de otros chupaderos que tampoco han sido investigados, como es el caso de La Calamita. Nadie se atreve a decir que en el año 75 Osvaldo “Tito” Rodenas y Natalio Wainstein, (dirigentes de Rosario Central) alquilaron La Calamita a (Pablo) Benzadón. Y el negocio fue el estadio mundialista, que Central fuera sede del Mundial ‘78. Y nadie ha pedido explicaciones de eso”.

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