Oscar Negrelli: “Algunos creen que la Legislatura es una campana de madera, que no resuena en ningún lado”

Oscar Negrelli: “Algunos creen que la Legislatura es una campana de madera, que no resuena en ningún lado”
En el marco del debate en la Cámara de Diputados sobre la aprobación del polémico presupuesto provincial, el legislador provincial de la Coalición Cívica, Oscar Negrelli, dialogó con REALPOLITIK y confesó que para el massismo “los motivos de esta oposición tenía que ver más con especulaciones de tono de disputa de cargos y espacios de poder”.
RP.- ¿Los ha sorprendido el acuerdo entre Massa y Scioli para aprobar el presupuesto?

No, es lo que estábamos esperando. Cuando una postura de oposición al presupuesto se fundamenta en un bloque en el cual todos sus diputados acompañaron históricamente los presupuestos del gobernador Scioli; evidentemente esta oposición tenía que ver más con alguna especulación de discusión de cargos y no verdaderamente con la filosofía de una ley de presupuesto provincial.

Es una muestra de las pujas que siempre han empañado la vida política. Para estos que se dicen renovadores, en vez de discutir de cara a la gente acerca de nuevas formas de defender la búsqueda de una mejor calidad de vida y de los ámbitos esenciales de una administración como son la justicia, la salud o la educación, todo queda relegado, porque el destrabe del debate no fue ninguno de estos temas, sino que fue el haber conseguido un cargo.

RP.- ¿Qué reflexión hacen de esto que pasó?

Es lo que venimos diciendo en la campaña. El Frente Renovador iba a ser una expresión más de la interna del PJ. En el territorio bonaerense, dos personas han manifestado su voluntad de suceder a Cristina Fernández, Scioli y Massa. En ese ring es donde se terminan discutiendo las cuestiones que deberían atender a los problemas de los bonaerenses.

Y todos estos problemas van a quedar sujetos a ver cómo a uno y otro contrincante le conviene más posicionarse, arreglando, poniéndose duro, haciendo fuertes planteamientos sobre algún tema y dejando de lado otras cuestiones. Nada de esto tiene que ver con la óptica de que nos vaya mejor a los bonaerenses sino de cómo los posiciona a ellos en la pelea con el rival.

RP.- Hubo un acuerdo del bloque opositor para no acompañar este presupuesto. ¿Allí participó la gente del Frente Renovador?

En realidad nosotros no participamos de esas reuniones porque entendíamos quiénes históricamente habían acompañado el presupuesto, cuando este presupuesto es idéntico a los tres anteriores.

Los motivos de esta oposición tenía que ver más con especulaciones de tono de disputa de cargos y espacios de poder, cuestión a la que no estábamos dispuestos a someternos ni embarrar la posición histórica de la Coalición Cívica, que tiene que ver con la defensa de los intereses de los bonaerenses.

RP.- El 10 de diciembre termina su mandato. ¿Cómo sigue su carrera política?

Tenemos la responsabilidad de la conducción de la Coalición Cívica de la provincia de Buenos Aires y la ciudad de La Plata. Entendemos que lo que ha dejado la elección de octubre y lo que va a mostrar en el 2014 el comportamiento del massismo, es la posibilidad en la provincia y en especial en la ciudad de La Plata de una necesidad de cambio que no tiene que ver con dirimir la interna del PJ, sino con cuestiones vinculadas a un nuevo proyecto de ciudad.

Por ejemplo, el Frente para la Victoria y el massismo le ofrecen a los ciudadanos de La Plata la candidatura, por un lado, del hermano del intendente, Gabriel Bruera, y por otro, del ex presidente del Concejo Deliberante, Javier Pacharotti. Entonces sería más de lo mismo.

Es nuestra responsabilidad poder ofrecer una opción distinta, un proyecto que tenga que ver con sacar a la ciudad de esta gran depresión posterior a la tragedia del 2 de abril.

RP.- ¿Qué balance puede hacer usted sobre su paso por la legislatura bonaerense?

Fue una experiencia distinta, la magnitud de la provincia es incomparable a la magnitud de una ciudad. Esta dimensión tan distinta me ha mostrado la cara más amarga de la provincia: una falta de decisión absoluta, un corrimiento de la verdadera problemática de los bonaerenses, con temas que cuando uno recorre la provincia se encuentra que son problemas estructurales de fondo.

Es una provincia en la que de acá a veinte años no va a haber solución posible de corto plazo.

La actualización de la infraestructura vial, los desarrollos regionales, un crecimiento más armónico. Esas cuestiones no se van a solucionar de un día para otro, sumando el crecimiento exponencial de su cantidad de habitantes.

Hay que planificar cuántas escuelas va a haber de acá a veinte años, cuántos hospitales, cómo se va a actuar con los polos de desarrollo, cómo se evita la concentración masiva de gente en el conurbano y dotar a la cabecera de regiones de una impronta que permita tener políticas de seducción de arraigo de la población. Esto es lo que me ha dejado el paso por la legislatura.

También es cierto que hay un sabor amargo en el Concejo Deliberante, en el que los proyectos no revisten importancia por lo que dicen sino por quién lo firma. Siendo de un bloque minoritario como es la Coalición Cívica, me he encontrado con los vericuetos de las técnicas legislativas como forma de esconderse e ignorar el debate acerca de lo que está pasando.

Por último, algo que sí ha sido un paso atrás respecto al Concejo Deliberante, es que aquí en la Legislatura hay una creencia de quienes la transitan de que se trata de una especie de campana de madera, que no resuena en ningún lado. Y en el Concejo Deliberante tienen conciencia aquellos que participan, de que ahí se hablan los problemas de la ciudad y eso sí resuena en mayor o menor medida.

RP.- Eso pasa un poco en Nación, donde se ve una agenda que quizás no tiene tanto que ver con el clima que se vive por fuera de ese recinto. Es como una agenda que va muy separada, que no conecta con la sociedad o con la problemática de la provincia.

Hay una lógica de temas candentes, pero existen temas que no podía ser que pasaran y no se hablara de eso: la tragedia de Once, la inundación de La Plata, los accidentes en las rutas provinciales, el debate de la policía municipal que ahora volvió a aparecer en la agenda.

No hay por un lado una resonancia de lo que le está pasando al vecino de la calle y tampoco hay un profundo análisis de cuestiones estructurales que alumbren proyectos que tengan que ver con dichas problemáticas. Todos los temas van quedando a mitad de camino y pocos se establecen verdaderamente como proyectos de cambio.

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