Como la reparación de la salud de una persona no sólo incluye el aspecto físico, sino psíquico, y fundamentalmente, anímico, la Justicia ordenó a una obra social cubrir una cirugía estética mamaria, sentando un precedente en este tipo de casos.
El voto en favor de la paciente pertenece al juez Jorge Ferro, con la plena adhesión de su par, Alejandro Tazza. Su decisión lo que hace es confirmar lo ya resuelto por el magistrado de primera instancia, en respuesta a una acción de amparo interpuesta contra la obra social de Petroleros (OSPE).
En una parte de su decisorio, el juez Ferro resume el profundo sentido del fallo. Sostiene que "la mutilación a la que fue sometida (la paciente) sumado a una no compensación reparatoria de su imagen, pueden resultar factores traumáticos para su psiquismo. Es posible prever -continúa- que una no reparación estética completa de las mamas podría causar un doble trauma psíquico y las consecuencias sobre su estado anímico y normal desenvolvimiento en la vida cotidiana".
Y agrega: "todo esto revela la importancia que reviste la reconstrucción mamaria, en tiempo y en la forma prescripta, para su salud integral, la revalorización de su cuerpo y la estabilización de su esfera familiar y social".
La cobertura por prótesis debe ser del 100 %
También, el magistrado puntualiza el criterio sustentado en el Programa Médico Obligatorio de Emergencia, que establece que "en materia de prótesis e implantes de colocación interna permanente, la cobertura básica que deben brindar los agentes de seguro de salud (obras sociales, mutuales y prepagas) es del ciento por ciento".
A lo que añade que "la normativa citada no diferencia entre características reparadoras y estéticas".
El médico que realizó la prescripción descrita expuso que "la paciente tenía un cáncer de mama, fue operada, erradicado su cáncer y que presenta las consecuencias de una amputación mamaria: la falta de una mama. Por eso, se propuso una reconstrucción de sus pechos en tres tiempos, que consiste en colocar una prótesis en la mama izquierda, y para lograr la simetría adecuada es menester operar la mama derecha".
A su vez, se suma el argumento de una psicóloga, quien puso de relieve que "en pacientes -como la amparista- cuya autovaloración y autoestima están vinculadas a una imagen armoniosa de su cuerpo, la no realización compensatoria mamaria afectaría en grado considerable su estado anímico (...) porque pueden resultar factores traumáticos para su psiquismo"
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