Los análisis entre los distintos sectores del kirchnerismo son coincidentes: La figura de Cristina Fernández es de consenso, y el efecto de sus números no deja margen para dudas. Tras reunirse con Hugo Moyano, todo parece encaminado. En última instancia, confían en las internas abiertas
La realidad es que hoy el kirchnerismo se encamina a un ordenamiento detrás de la figura de Cirstina Fernández. El poder de las encuestas hace lo que ni la caja ni la falta de oportunidades en otras veredas consiguió, e incluso zanja las diferencias más profundas.
Scioli ya ordenó a sus ministros que se presten a instalarlo como candidato a Gobernador. Parecen haber quedado atrás definitivamente aquellos impulsos independentistas que lo proyectaban hacia la Casa Rosada.
También los díscolos parecen dispuestos a jugar por adentro. De hecho vienen asegurándolo de un tiempo a esta parte. Esto podría asegurarse de una manera más tajante si existiese algún consenso dentro del espacio. Hoy, como a la oposición en 2009, los une más el espanto que el amor.
El grueso de los intendentes clama por la conducción de Cristina Fernández y algunos gobernadores díscolos del interior también van cediendo ante su liderazgo. Incluso Moyano parece haber llegado a una suerte de acuerdo y se promete no complicar la gestión.
Quedan, como última instancia, las internas abiertas. La ley está pronta a ser completamente reglamentada y Florencio Randazzo dice a los cuatro vientos que la fecha es inamovible. El 14 de agosto, el kirchnerismo –tanto como el resto de los partidos- quedará firmemente ordenado detrás de una candidatura y un liderazgo.



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