Los rebeldes descartaron una invitación para negociar una solución al conflicto con el régimen de Al-Assad
DAMASCO.- La oposición siria rechazó ayer de manera terminante una invitación del gobierno ruso, aliado del presidente Bashar al-Assad, a dialogar en Moscú con representantes del régimen, en un nuevo golpe a las esperanzas internacionales de resucitar la vía diplomática para poner fin a la guerra civil.
Moscú había anunciado una invitación para entablar negociaciones en Moscú dirigida a Moaz Alkhatib, líder del Consejo Nacional Sirio (CNS), la formación que reúne a las facciones opositoras y la única reconocida por la mayoría de la comunicad internacional como representante del pueblo sirio.
Pero en una entrevista con la cadena televisiva Al-Jazeera, Alkhatib declaró que el viaje estaba descartado y, además, exigió una disculpa de parte de Rusia por su apoyo a Al-Assad. "Claramente dijimos que no iremos a Moscú. Podríamos reunirnos en un país árabe si hubiese una agenda clara", indicó.
"Ahora también queremos una disculpa de parte de [el canciller ruso Sergei] Lavrov, porque todo este tiempo dijo que el pueblo decidirá su destino, sin intervención extranjera. Rusia está interviniendo y mientras tanto, todas estas masacres del pueblo sirio que sucedieron fueron tratadas como un picnic", agregó.
"Si no representamos al pueblo sirio, ¿por qué nos invitan?", se preguntó Alkhatib. "Y si sí representamos al pueblo sirio, ¿por qué Rusia no responde y envía una clara condena de la barbarie del régimen y hace un pedido claro para que Al-Assad dimita? Esta es la condición básica para cualquier negociación", señaló.
Con los rebeldes avanzando con firmeza durante la segunda mitad de este año, los diplomáticos buscan desde hace meses señales de que la intención de Moscú de proteger a Al-Assad estaba menguando.
Hasta el momento, Rusia se mantuvo en su posición de que los rebeldes deben negociar con el gobierno del presidente, cuya familia está al mando de Siria desde que su padre tomó el poder mediante un golpe de Estado, hace 42 años.
"Todo puede pasar después de que el régimen de Al-Assad y todos sus respaldos se hayan ido. Luego de eso, podemos sentarnos con todos los sirios a planificar el futuro", declaró el vocero de la oposición, Walid al-Bunni.
Rusia dijo que respalda los esfuerzos del mediador de la ONU, Lakhdar Brahimi, que acaba de finalizar una visita a Damasco en la que se reunió con Al-Assad.
Brahimi, que estará hoy en Moscú, intenta reflotar un plan de paz delineado hace seis meses para que se conforme un gobierno de transición. Ese proyecto de la ONU ha sido letra muerta desde su formulación, empantanado en la disputa sobre si el gobierno de transición debía incluir o no a Al-Assad y sus aliados.
Pero como los insurgentes obtuvieron el control de amplias zonas del país en los últimos meses, Rusia y Estados Unidos trabajaron con Brahimi para resucitar el plan.
En tanto, el Ejército Libre Sirio (ELS), la mayor fuerza rebelde en el terreno, anunció que logró controlar la ciudad de Basr al-Harir, en la provincia sureña de Deraa, tras duros enfrentamientos con las tropas del régimen. Los rebeldes también pudieron dejar en libertad a un número indeterminado de personas que estaban detenidas en una clínica de esa ciudad.
Los insurgentes anunciaron, además, avances en la provincia de Hama, en el centro del pais, decididos a liberarla en una operación lanzada el 18 de diciembre y que en diez días obtuvo el control de la localidad de Halfaya y de otras seis poblaciones menores.
DESERTAN OTROS DOS GENERALES
Dos generales sirios abandonaron el ejército del régimen de Bashar al-Assad y cruzaron la frontera para refugiarse en Turquía, lo que engrosó las filas de los ya cientos de miembros de las fuerzas armadas de Damasco que desertaron en los últimos meses, anunció ayer un diplomático en Ankara.
Comentá la nota