Luego que desde el alperovismo se retara a la oposición a que acepte una elección de convencionales para avanzar en la modificación de la Constitución y con ello determinar las elecciones indefinidas, la respuesta no se hizo esperar. Fuertes críticas tanto al personalismo de José Alperovich como a los métodos de gestión.
Además, a estas afirmaciones, se sumaron ayer los propios conceptos del Primer mandatario quien señaló que: "Ya dije que no estoy de acuerdo con la reelección indefinida para gobernador", a lo cual, acto seguido, remató: "Pido un mandato para poder gobernar bien estos cuatro años porque en política hace falta mantener el poder para poder gobernar, y que la gente no empiece a pensar en política".
Obviamente, las refutaciones a tales planteos no demoraron ni un instante en llegar, demostrando el gran malestar que generó en las filas opositoras al gobierno estas alocuciones.
"No he escuchado a nadie de ellos (por los dirigentes alperovistas) que se manifieste en cuanto a políticas concretas que debieran ser prioridad para el gobierno. Y no el pensar como seguir usufructuando las mieles del poder", indicó el diputado nacional por la UCR, Juan Casañas. Asimismo, aclaró que “desde la oposición no tenemos miedo por nuestra suerte, sino nos preocupamos por Tucumán y la sociedad toda. Cuando el gobierno no tiene cordura y actúa con una soberbia sin límites. Que los genuflexos no hablen de miedo cuando hacen de todo como perro faldero para congraciarse con su amo", lanzó.
En tanto, el referente del Partido Obrero en la provincia, Daniel Blanco, también expresó su descontento frente a los aires reformistas que soplan por estas latitudes al caracterizar que "esto es una provocación del gobierno que tiene resuelto convocar a una reforma constitucional más reaccionaria y autoritaria que la anterior, donde se impulsará el carnaval de las reelecciones indefinidas, cláusulas disparatadas como la modificación de la Constitución por simples enmiendas, y avanzaremos en un sistema de acoples más fraudulentos que aquellos que vimos hasta el momento”, espetó.
De esta forma, quien fuera electo en 2006 como convencional constituyente, afirmó que la cantidad de votos obtenida por el Justicialismo en las últimas elecciones no lo faculta "para imponer un unicato, una dictadura civil, lo que puede devenir en un régimen de atropello ciudadano, que arrasará con todo a su paso".
Al mismo tiempo, Blanco brindó sus apreciaciones en torno al por qué de la necesidad de seguir aceitando este sistema político que impera en la provincia desde hace más de ocho años. "Vamos a vivir en el peligro constante de crear y renovar un régimen que solamente puede sobrevivir en base a las reelecciones, porque si se logra ponerle coto a este adefesio, los acoples van a estallar por los aires y sabemos lo que son capaces de hacer desde el oficialismo. Terminarán a los tiros en una guerra civil para posicionarse con expectativas para manotear un poco de la caja de Estado", advirtió el dirigente de izquierda.
Por su parte, desde el ala progresista del mapa partidario no se quedaron callados ante el desafío gubernamental y se refirieron a la temática central que ocupa la agenda política por estos tiempos.
Manejo a lo “gallito y guapo”
Rodolfo Succar, candidato a diputado nacional por el Frente Amplio Progresista para los comicios del 23 de octubre, prácticamente descalificó la iniciativa al estipular que "estas pretensiones nacen de su ser (por Alperovich) ya de por sí genéticamente autoritario y dictatorial, es falso que avanzaremos en la institucionalidad, todo terminará mal en Tucumán si se profundizan este tipo de cosas. En cualquier país civilizado se co-gobierna, buscando el consenso en el diseño de políticas de estado. Pero aquí nos topamos con la prepotencia de un gobernador que parece haber descubierto una nueva forma de construir democracia en base a una monstruosidad gestión hegemónica", disparó.
A su turno, el titular del radicalismo foráneo, Federico Romano Norri, a modo de sorna y apelando a la ironía, refutó las iniciativas que se están digitando desde San Martín y 25 de Mayo. "Están agrandaditos esta gente del oficialismo que se manejan a lo gallito y guapo porque se creen que los avala la ciudadanía, pero que sepan que nosotros no les tenemos miedo, sólo que de ninguna manera estamos de acuerdo con legitimar este otro traje a medida que le están preparando al Gobernador, es un criterio con el cual nosotros no coincidimos", adujo el radical.
Insistió con sus críticas al destacar que "es negativo consolidar semejante hegemonismo como el que pretenden, porque profundizarán sus rasgos intolerables sin ningún tipo de respeto para con quien piensa diferente, como lo vinieron haciendo durante los últimos ochos años”.
Finalmente, el dirigente que expresa la postura vertida desde el peronismo disidente o federal, Enrique Romero, hizo foco en la propuesta oficial, preparó sus dardos dialécticos y los direccionó para que implosionen en la coraza política y social en la que se asienta el alperovismo. "Hablan de temor, pero los únicos que temen debatir y refutar son los obsecuentes del Poder Ejecutivo y Legislativo. Estos muchachos, que gobiernan al amparo de una Coparticipación Federal de 7.800 millones de pesos han promovido 700 mil pobres y 150 mil desocupados rehenes del clientelismo electoral; promueven carencia de República, anomia, despotismo, nepotismo, inseguridad, impunidad y corrupción, que solo los iguala a la decadencia del Imperio Romano y al concepto de pan y circo con el que los Emperadores eran populares", graficó, apelando a los paisajes de nuestra historia universal.
Mucha crítica, pero ni ellos acuerdan
Al ser consultados sobre la posibilidad de que la oposición se fusione para enfrentar una hipotética elección de convencionales constituyentes, las respuestas fueron dispersas:
* Federico Romano Norri: "Es muy posible que nos unamos con otros partidos, ya existieron conversaciones extraoficiales para conformar un frente amplio".
* Daniel Blanco: "Es muy difícil que la oposición se una, por no decir imposible. Porque hay expresiones de derecha y de izquierda que no tienen intereses comunes para plantear en la reforma".
* Rodolfo Succar: "Hay que conversarlo, todo es posible. Dependerá del grado de voluntad que haya en los partidos".





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