La oposición libia rechaza el alto el fuego propuesto por la Unión Africana

Los mediadores dejaron entrever que el acuerdo ya había sido aceptado por Muammar Khadafi. Los rebeldes ponen como condición para dejar de combatir que el coronel y los miembros de su familia se vayan del país.

Los dirigentes de la oposición libia rechazaron una mediación de la Unión Africana que proponía un alto el fuego inmediato ,supuestamente ya aceptado por el gobierno de Muammar Khadafi, cuyas tropas, sin embargo, siguieron bombardeando ayer varias zonas en el oeste y el este del país. Tras reunirse con la misión de alto nivel integrada por cinco presidentes africanos, el titular del Consejo Nacional de Transición (CNT), Mustafá Abdel Jalil, aseguró anoche que la oposición “no negociará la sangre de los mártires” y subrayó que “Khadafi y sus hijos deben irse inmediatamente”.

En una conferencia de prensa en un hotel de Benghazi, Abdel Jalil dijo que no aceptarán ninguna solución que no incluya “todas las demandas básicas del pueblo libio”. De este modo, el dirigente opositor rechazó tajantemente el alto el fuego inmediato incluido en la hoja de ruta panafricana. La misión continental proponía, además, el establecimiento de corredores humanitarios para ayudar a la población civil y el inicio de un diálogo entre las partes en conflicto. El dirigente se negó a mantener un encuentro con emisarios del gobierno y analizar la posibilidad de establecer esas áreas de paz.

Pese a que Khadafi habría comunicado el domingo a los enviados continentales –entre ellos los presidentes de Sudáfrica, Jacob Zuma, y de Mali, Amadu Tumani Turé– que aceptaba la propuesta de alto el fuego, las tropas gubernamentales atacaron duramente en Misurata, la tercera ciudad del país, cercada desde hace seis semanas por los tanques y la artillería pesada del ejército regular libio. El fuego también se hizo sentir en cercanías de la ciudad de Brega.

Mientras los cinco presidentes africanos detallaban su propuesta a los dirigentes opositores, varios cientos de manifestantes pedían frente al hotel de Bengazhi, donde se celebraba la reunión, que no se aceptara ninguna negociación con el gobierno. Pese a que en los últimos días se han expresado en forma particularmente crítica contra las fuerzas de la OTAN, los opositores coincidieron con la máxima dirigencia de la alianza atlántica, que pese a haber llegado a Libia para coordinar los bombardeos y otras acciones bélicas, se atribuyó ayer un rol definidamente político.

Según el secretario general de la alianza, Anders Fogh Rasmussen, no hay que creer en las supuestas promesas de Khadafi a los líderes africanos y hay que estar especialmente “alerta” ante la posibilidad de que el conflicto libio pueda “desembocar en una situación sin salida” y ser aprovechado en el futuro por el grupo islámico Al Qaeda. En el curso de una conferencia de prensa celebrada en Bruselas, Rasmussen dijo que la alianza “por ahora no tiene ninguna información precisa que dé cuenta de que Al Qaeda pueda estar desempeñando un rol significativo en lo que ocurre en Libia”, pero dejó claro que para la OTAN “existe esa preocupación a largo plazo”. Y agregó que “si esto termina estancándose, con el tiempo podría convertir a Libia en un Estado fallido, un semillero de terroristas y extremistas”, advirtió Rasmussen. <

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