Nuevo reclamo al presidente Mursi para que no desoiga los postulados de la revuelta contra la dictadura de Hosni Mubarak. En la última semana hubo 50 muertos en protestas.
Tras la plegaria de los viernes al mediodía, la oposición egipcia se manifestará hoy ante el Palacio Presidencial y en la plaza Tahrir de El Cairo, para exigirle al presidente islámico Mohamed Mursi que cumpla con los postulados que sirvieron de eje a las protestas populares que, en febrero de 2011, acabaron con el régimen autoritario de Hosni Mubarak. Pese al clima de tensión que se vive en la capital del país como resultado de las jornadas de protesta de la última semana, que se saldaron con 50 muertos, no se declaró ningún alerta.
Ayer, Ahmed al Tayeb, máximo líder religioso musulmán, convocó a todas las fuerzas políticas a condenar la violencia y acabar así con el conflicto. "No deberíamos dudar ni un instante en la condena a la violencia, su promoción o su explotación en todas sus formas", dijo el titular del instituto Al Azhar en su encuentro con dirigentes opositores y gubernamentales. Al Tayeb subrayó la necesidad de concebir el país en "su diversidad", pero no precisó cuáles serían las formas de "acabar con el conflicto" si no es bajo "los postulados de Tahrir".
En este contexto, ayer las autoridades levantaron parcialmente el toque de queda impuesto en las ciudades del Canal de Suez. Los gobernadores de Port Said y Suez redujeron la medida de nueve a cuatro horas. En Ismailia ya había sido reducida el miércoles a tres horas. En las tres ciudades los pobladores ensayaron una original forma de desobediencia y oposición a la queda, organizando partidos de fútbol callejeros que comenzaban a la medianoche. Ante los actos de protesta y su imposibilidad de manejar la situación, el martes Mursi encomendó a los poderes locales que implementaran la queda según sus pareceres.
En el encuentro auspiciado por Al Tayeb, las distintas fuerzas políticas dieron los primeros pasos orientados a ambientar un diálogo nacional amplio al amparo del lema sugerido por la autoridad religiosa: "El diálogo es el camino para la cooperación y la convivencia". Los participantes –líderes políticos islámicos y laicos, movimientos juveniles y representantes de las iglesias– acordaron crear una comisión para preparar ese diálogo nacional. En la reunión se trató, además, una iniciativa propuesta por jóvenes opositores en cooperación con líderes estudiantiles musulmanes para detener la violencia desatada en los últimos días.
El documento acordado insta a "la reconciliación y la protección de la unidad nacional ante el auge de la violencia sectaria y los grupos armados", con el fin de alcanzar "los valores supremos de la Revolución del 25 de enero de 2011", nombre con el que designan a la revuelta popular que acabó con el régimen de Mubarak.
La tímida proclama de unidad también subraya la necesidad de buscar consenso, "especialmente en las situaciones críticas y de discrepancia", así como de rechazar y condenar la violencia. «

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