Oportunidades entre los residuos

Oportunidades entre los residuos

En Altos de Nogueras estaba ubicado el viejo relleno sanitario. Y aunque hoy es un predio sin esa actividad, hay mujeres que van a realizar diversos talleres. Durante la visita dejaron en claro que “separar residuos garantiza el pan a cientos de personas”.

Tras el cierre definitivo del relleno sanitario ubicado en Altos de Nogueras, en el viejo galpón se hizo el silencio. Ya no hay movimiento de máquinas, ni el ruido de la cinta transportadora, ni las decenas de voces que charlaban mientras procesaban los residuos de los santafesinos.

Sin embargo, este lugar sigue ofreciendo historias pese a estar en ruinas. Algunas de ellas están encarnadas en un grupo de mujeres que, en un cuarto ubicado frente al galpón principal, integran talleres en las horas en las que no están trabajando en la nueva planta.

Hoy, la tarea principal está relacionada con la costura y la producción de bolsas ecológicas, manteles, bolsos de tela y remeras.

Madre y padre

Matilde Ojeda hoy está al frente de los talleres y es la encargada del cuidado y la limpieza del predio.

Hace 22 años vino de Helvecia, donde aprendió a trabajar en las quintas, junto con su nueva pareja y sus tres hijos. “Desde los 11 años que trabajo, siempre trabajé. Tengo tres hijos de soltera, a quienes crié yo sola. Después me junté y tuve cinco hijos más. La mayor parte de mi vida fui madre y padre al mismo tiempo. Fue difícil, pero tenía que enfrentar las cosas”, cuenta.

El “enfrentar las cosas” se plasmó en la necesidad de conseguir otro empleo, y fue entonces cuando consiguió trabajo en la vieja planta en donde se ocupaba del comedor y la cocina.

Matilde hoy tiene 61 años y prácticamente vive en el taller. “Empezamos hace unos años con carpintería, costura, tejido, telar... Pero de a poco muchos talleres fueron cerrando y hoy solamente funciona el de costura, porque hemos perdido a los profesores”, cuenta.

“Somos pocos. Trabajamos por encargo y los pesos que juntamos se dividen entre todo el grupo que trabaja en la planta -110 personas-. Lo mismo pasa con todo lo que se saca del reciclado”, explica.

Sobre el barrio cuenta que “la vida es tranquila, aunque por ahí nos genera un poco de desconfianza esto de tener vecinos nuevos en un asentamiento que se formó en la zona. Hasta ahora está todo bien, porque son matrimonios, pero el tema de la seguridad sigue siendo un problema en Callejón El Sable”.

Vivir con 700 pesos

Mercedes Antonia Gutiérrez también forma parte del taller de costura, donde aprendió el oficio que hoy domina a la perfección. El taller ocupa unas 4 ó 5 horas de su mañana y por las tardes trabaja en el nuevo relleno sanitario.

“La gente no respeta la separación de residuos, lo cual complica mucho nuestro trabajo. Pero hacemos lo que podemos. Una vez que terminamos de separarlos, vendemos lo reciclado”, cuenta Mercedes. “No es un sueldo fijo. Lo que se vende se divide entre los 110 que somos en la planta. Por mes más o menos saco unos 700 pesos. ¿Si alcanza? ¿A vos te alcanzarían 700 pesos para vivir? Es muy complicado, sobre todo teniendo chicos. Hay que comprarles útiles, ropa y alimentarlos”, lamenta.

“A los vecinos les pediría que nos ayuden clasificando la basura. Para ellos no es mucho el tiempo el que les roba, pero para nosotros es nuestro sustento. Por eso estaríamos agradecidos si toman conciencia de que con un pequeño gesto, nos estarían ayudando mucho”, concluye.

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