Las personas trans, travestis y transexuales pertenecen a un sector poblacional altamente vulnerado y que requiere inmediatas medidas reparadoras, desde el ámbito político, social y cultural.
Por: Ángela Tobar.-
tobarb.a@gmail.com
Según las estadísticas, el promedio de vida de las personas trans es de 32 años, el 95 por ciento vive en prostitución, y el 90 por ciento sueña con dejar las calles y poder realizar otra actividad laboral, el 64 por ciento no terminó sus estudios primarios, el 84 por ciento no llegó a la secundaria y sólo el 3 por ciento tiene estudios terciarios realizados.
En La Matanza existe un movimiento que lucha por la identidad y por el respeto de los derechos humanos y que incentiva de manera continua la creación de políticas públicas que protejan al sector, entre ellos se puede detallar que en el 2008 se logró que el Concejo Deliberante local apruebe de una ordenanza que permite que las personas travestis y transexuales puedan exigir que en las dependencias y oficinas municipales se las llame con el nombre que hayan adoptado para reemplazar al que figura en su documento.
Además el Frente para personas discriminadas en La Matanza, y el Servicio de Salud Amigable para la Diversidad Sexual que atiende en el hospital Paroissien, son otros de los avances que resguardan la integridad del sector.
Mientras que el proyecto que sería la piedra fundamental para construir fuentes de trabajo y se convertiría en el portal para que muchas travestis que viven de la prostitución, tengan la oportunidad de elegir y ser parte de un empleo formal, esta trabado desde hace casi 2 años.
Se trata del proyecto Sylvia Rivera la primera cooperativa trans del distrito, y la segunda del conurbano apunta a la gastronomía y al servicio de catering, se encuentra inscripta, registrada y cuenta con la matricula necesaria para comenzar al funcionar, pero desde hace más de un año están en la lucha incansable de encontrar un lugar físico en el cuál poder comenzar a concretar y hacer realidad el sueño del empleo formal.
La falta de un espacio en cual trabajar les impide poder, capacitarse, realizar firmas de convenios y conseguir la maquinaria y los elementos que necesitan para comenzar. Todo progreso y lo referente a la línea de convenio para las cooperativas exigen contar con un lugar físico y recién ahí bajará esa ayuda económica.
La poca información social y el desinterés por parte de algunos sectores del estado son los mayores obstáculos que intentan sortear desde la cooperativa. En julio del año pasado las integrantes de la iniciativa comenzaron a gestionar el pedido de una audiencia con el intendente Fernando Espinoza, con el fin de informarle sobre las necesidades del sector y solicitar que ayude a fortalecer la lucha.
Las respuestas hasta el momento no aparecieron, pero la esperanza, de que desde la Nación, Provincia o Municipio las acompañen en la lucha, aún perdura y los pasos a seguir tienen que ver con el hacer que alguien las escuche.
“Entregamos nuevamente una carta abierta en la cual reiteramos lo que estamos haciendo y lo que necesitamos para seguir avanzando, es que después de solicitar casi 20 pedidos de audiencia con el intendente no logramos respuesta alguna”, detalló a este medio Diana Sacayan, coordinadora del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL).
Más de 50 travestis se encuentran en la espera de que el proyecto tome su curso y que los esfuerzos se materialicen, pero para eso necesitan conseguir un inmueble que las aloje.
Buscan sostener y reforzar los avances en materia de identidad de género.
“Nosotras hemos gestionado, somos una cooperativa que nace en La Matanza, que tanto la organización como las personas integrantes son de La Matanza y en ese sentido los funcionarios municipales deberían tratar de buscar una solución, acompañarnos a las gestiones a realizar. No hemos tenido ningún tipo de apoyo, ayuda o guía de nada, no hay un diálogo estamos hablando con la pared”, lamentó Sacayan.
Luego remarcó que “lo lamentamos mucho porque el contexto del país es otro y parece que a La Matanza no le interesa ser pionera y me parece que las políticas de estado deben responder a todos los grupos que tienen una necesidad y nosotras no estamos teniendo una respuesta”.
De esta manera elogió al estado Nacional al opinar que “este gobierno nos convoca a crear políticas públicas de inclusión a optimizar las instituciones y me parece que en este distrito eso no esta sucediendo. Esta en contradicción con el Gobierno Nacional”.
“Nosotras no nos cansamos de reclamar por nuestros derechos, de trabajar para construir más ciudadanía, más accesos a los derechos. Somos ciudadanas de derecho nosotras elegimos a nuestros representantes y lo mínimo que pedimos es que nos escuchen”, sostuvo.
Más adelante aclaró que pese a la necesidad urgente de conseguir un
local para inaugurar el servicio de catering Sylvia Rivera, no es un pedido expreso al Municipio, lo que están exigiendo es acompañamiento local, una muestra de interés en atender la necesidad del colectivo travesti, las líneas del convenio ya están firmadas, ahora necesitan que el Municipio se ponga al frente del pedido y las apoye de manera activa en la lucha.
Entre la lista de deudas pendientes que tiene la política con los ciudadanos, es la de acompañar a los sectores poblacionales más vulnerables que requieren de una absoluta contención que les permita avanzar y fortalecer sus derechos. La Matanza ya está a la vanguardia en cuanto al respeto por la identidad de género, podría mejorar si escuchara un poco más.

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