El director general de Cultura y Educación bonaerense, Mario Oporto, cuestionó la decisión del gobierno porteño y aseguró que esos temas deben debatirse en el Consejo Federal de Educación.
En declaraciones a la prensa sostuvo que si bien el gobierno porteño "tiene derecho" a adoptar este tipo de medidas, "nosotros estábamos con expectativas de poder acordar un cronograma en conjunto".
La Unión de Trabajadores de la Educación consideró que "es una clara maniobra de distracción sobre un tema que no es prioritario en momentos de alta conflictividad y de problemáticas serias y urgentes en la educación de la ciudad, que las autoridades están usando premeditadamente para correr el eje de la discusión".
En julio pasado el gobierno porteño ya había adelantado la posibilidad de segmentar las vacaciones de invierno y asemejar el calendario escolar al que tienen otros países europeos, aunque en esa oportunidad se pensaba en dividirlas en abril y septiembre.
El viceministro de Educación, Alberto Sileoni, dijo entonces que cambiar el calendario escolar no era una cuestión sencilla y que, si bien no había que descartarla, "iría contra toda una cultura y costumbre del sistema educativo, que tiene vacaciones de verano largas y dos semanas en invierno"


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