Operativo reconciliación

Por Martín Dinatale

La última vez que estuvieron a solas fue en abril de 2010, en una cumbre sobre Seguridad Nuclear realizada en Washington. Luego llegaron los tiempos de desencuentros y más tarde los enfrentamientos directos entre la Argentina y Estados Unidos. Esta semana Cristina Kirchner y Barak Obama se reunirán nuevamente a solas. Será en Cannes, en medio de la cumbre del G-20. Y las expectativas de ambos lados están sintetizadas en apenas una palabra: reconciliación.

Tanto la diplomacia de Washington como la de Buenos Aires quieren dar una vuelta de página de la tortuosa relación. Esto significaría dejar atrás muchos momentos de tensión. Entre ellos, el avión norteamericano con material militar incautado en Ezeiza, el veto de Washington a dos préstamos para la Argentina de parte del BID y el Banco Mundial, la calificación de "operación basura" de Estados Unidos con que Cristina Kirchner tildó a la aparición del venezolano Guido Antonini Wilson con 800.000 dólares sin declarar en aeroparque, el maltrago de Washington de ver un intento de reanudación del diálogo de la Argentina con Irán y una relación tan fría que en los últimos seis meses sólo se había limitado a "vínculos culturales".

Ayer, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se comunicó telefónicamente con Cristina Kirchner y adelantó algo de lo que Obama espera del encuentro en Cannes. La funcionaria de Washington instó a renovar el "compromiso" de una "relación fuerte y exitosa". También deslizó que desea dejar "de lado las dificultades que hemos tenido". Hasta allí hay coincidencias.

Pero en este operativo reconciliación que se aproxima, los intereses de Obama y Cristina Kirchner son diferentes, incluso contrapuestos en algunos casos. Veamos las expectativas que trascendieron de ambos lados para el encuentro de Cannes:

Desde la Casa Rosada se esmeraron en aclarar la semana pasada que la reunión bilateral la pidió Obama. Bajo este pretexto aducen en el Gobierno que la Presidenta llevará a su par norteamericano los reclamos para que EE.UU. apoye a la Argentina en las negociaciones de la deuda de US$ 7000 millones que el país tiene con los países miembros del Club de París. La administración de Obama tiene un peso fuerte en este club de países desarrollados y la Argentina deberá lidiar con las posturas a veces no tan flexibles de Japón y Alemania. Fuentes diplomáticas de los países que integran el Club de Paris dijeron la semana pasada a La Nacion que de la resolución de esa negociación no sólo dependerá el acceso de la Argentina a los créditos internacionales sino que también del ingreso de inversiones que hasta ahora están trabadas por la deuda impaga. Cristina Kirchner espera también que Obama envíe gestos al FMI para suavizar su postura rígida ante los mecanismos de reestructuración del INDEC para evaluar los índices de inflación. No será tarea sencilla y mucho menos son condiciones que el presidente norteamericano vaya a aceptar con facilidad.

En Washington aseguran que Obama tiene un interés casi único y excluyente con la Argentina: le preocupa la penetración de Irán en la región por la lucha contra el terrorismo internacional que libra Estados Unidos.

Desde hace más de un año que Washington viene informando en reserva a la diplomacia argentina sobre la presencia de grupos iraníes en la región con fines "no pacíficos". La alerta máxima la dio el Departamento de Justicia a hace 20 días cuando denunció un supuesto plan iraní para asesinar al embajador de Arabia Saudita en Washington, que incluía supuestos ataques a embajadas de Arabia y de Israel en Buenos Aires. La decisión de Cristina Kirchner de escuchar los reclamos de Irán en la ONU y la decisión de abrir el diálogo con Teherán para esclarecer el atentado a la AMIA fueron una luz roja para Washington. De allí, el interés de Obama de contar con Cristina Kirchner como una interlocutora válida en la región. Después de todo, es la que mejor relación tiene con Venezuela, Ecuador y Bolivia, otros países que según Washington, también tienen una importante penetración iraní. Es probable que Obama haga también planteos por los bonistas aún en cesación de pagos o por las empresas que reclaman en el CIADI el cumplimiento de los fallos a la Argentina. Pero no son claramente estos los temas que más desvelan a Obama.

A la luz de las señales y datos, los intereses que mueven a Estados Unidos y a la Argentina son diferentes. En las últimas horas tanto diplomáticos de Washington como de Buenos Aires mencionaron la posibilidad de reflotar la "mesa de diálogo" que en algún momento existió entre ambos países para evaluar los temas de discusión que se daban entre ambos Estados. Es una posibilidad. Pero sólo el encuentro a solas entre Obama y Cristina Kirchner que se hará en Cannes pondrá en evidencia cuáles son los temas que pesarán más en el futuro inmediato y cuál será el eje prioritario que abarcará el operativo reconciliación que ya comenzó a rodar..

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