Once: hay un puesto ilegal por cada comercio

Once: hay un puesto ilegal por cada comercio
La zona está desbordada y sólo es superada por el barrio de Liniers. Los productos provienen de talleres clandestinos o del contrabando. Hay mafias que explotan a vendedores por $ 150 diarios.
Calzoncillos, bombachas, ojotas, anteojos, calzas, piletas de Violetta, perfumes, carteras y todo lo imaginable. Más que un cambalache, el Once es el epicentro del consumismo de baratijas del subdesarrollo más profundo. En los alrededores de Pueyrredón y Corrientes y frente a la estación hay una maraña de puestos de venta ilegal. Y cada vez más locales operan como saladitas, con más puestos precarios.

Once es la segunda zona con más puestos de venta ilegal de la Ciudad, después de Liniers. Según el relevamiento de noviembre de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA), entre Corrientes, Pueyrredón, Rivadavia y Pasteur hay 421 puestos en la calle y 1.656 más en 22 saladitas. Y la Cámara de Comerciantes Mayoristas e Industriales (CADMIRA), con sede en el barrio, señala que entre Córdoba, Callao, Rivadavia y Boulogne Sur Mer, sin las saladitas, hay 675 puestos contra 2.769 comercios legales. Contando las saladitas, hay casi un puesto por cada comercio.

En avenida Corrientes, los puestos se concentran entre Pasteur y Pueyrredón. Al 2300, una puestera con acento cubano tiene un perchero con polleras de colores. "Son de la India. Hay de $ 100 y de $ 150", ofrece. Una interesada regatea y la vendedora estalla: "¡Tampoco las tengo tan caras!".

El sistema es así: el dueño de uno o varios depósitos reparte la mercadería entre los puesteros, que cobran por día. Once está plagado de depósitos. Y en un allanamiento hasta encontraron chalecos antibalas policiales con etiquetas falsas del Renar.

"El vendedor de un puesto cobra entre $ 150 y $ 200 por día. Y un grupo de cinco puestos de golosinas en Once recauda de $ 10.000 a $ 15.000 diarios. Sin importar su rubro o ubicación, todos responden a organizaciones que despliegan una actividad lucrativa en la vía pública. Son muy pocos los que ejercen la venta ambulante en forma individual", cuenta la fiscal Sandra Guagnino, a cargo de la Unidad Fiscal Sudeste Penal, Contravencional y de Faltas.

Detrás del negocio de la venta ilegal, según Guagnino, hay empresarios. "Son personas jurídicas constituidas como pantalla legal para explotar un rubro determinado. Generalmente, funcionan como una SRL, que no es controlada por los organismos gubernamentales nacionales que deben ejercer el poder de policía. Compran los productos en algún mercado ilegal. Si son textiles, provienen detalleres clandestinos, y otros productos son importados decontrabando o tienen falsificadas las declaraciones de aduana".

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