Once y Humahuaca, dos tragedias con la misma respuesta

Once y Humahuaca, dos tragedias con la misma respuesta
La palabra oportunismo sirve de excusa aquí y allá para eludir responsabilidades.

Como pasó en Jujuy con los diputados oficialistas tras el crimen de Pato Condorí, los senadores nacionales del kirchnerismo argumentaron cuestiones de forma para rechazar una resolución que expresaba solidaridad con las víctimas de la tragedia de Once, en la víspera del primer aniversario del accidente que dejó 51 víctimas en el andén.

Tanto en Jujuy como en Buenos Aires, los legisladores K prefirieron proteger a sus gobiernos, el de Fellner y el de Cristina, antes que enviar un gesto de solidaridad y acompañamiento a quienes sufrieron la pérdida de seres queridos.

Fue lo que quedó a la vista durante la sesión extraordinaria del pasado jueves en el Senado de la Nación, donde, del mismo modo en que lo hicieron los diputados kirchneristas de Jujuy en septiembre pasado, el presidente del bloque K, Miguel Pichetto, tildó de oportunista a la oposición cuando sus legisladores solicitaron a la Cámara que exprese solidaridad con los familiares y víctimas de la tragedia de Once.

Ni unos ni otros lograron abstraerse del juego de las especulaciones políticas para expresar un gesto, aunque sea simbólico, de sensibilidad ante el dolor.

Lo que ocurrió en ambos casos muestra cómo este ejercicio del poder atenta contra el sentido común.

Es que ni aun teniendo razón, los legisladores K hubiesen tenido razón. Esto es, aun cuando fuera cierto que el único objetivo de la oposición era el de obtener un rédito político de los trágicos sucesos, los parlamentos no pueden bajo ninguna circunstancia restar apoyos, reales y simbólicos, a las víctimas de una tragedia.

Los legisladores de una fuerza política no pueden anteponer sus cálculos interesados cuando de por medio hay una sociedad conmocionada por pérdidas de ciudadanos que se podían evitar. Es esa lógica de pensamiento la que debemos reemplazar, el ajedrez del poder debe quedar en los cajones al momento de atender el sentir de la gente.

Sobre todo existiendo como existen, tanto en Humahuaca como en Once, serias posibilidades de que la negligencia del propio gobierno haya contribuido para que la tragedia tenga lugar.

En Humahuaca, una organización que recibe fondos públicos protagonizó una escandalosa toma de tierras, y cuando el pueblo se les vino encima poniendo freno a su impunidad, huyeron dejando un trabajador muerto. La mayoría oficialista de la Legislatura, se negó a expresar en aquel entonces un repudio ante tamaña demostración de violencia e impunidad.

En Once, la corrupción abrió agujeros negros que absorbieron enormes cantidades de fondos que debían levantar al sistema ferroviario, para evitar que algún día sucediera la tragedia que finalmente sucedió. Y es ahora el Senado, el que se queda hablando de los juegos de la política y recibe en silencio el primer aniversario de la peor tragedia ferroviaria de los últimos años.

Se trata de gestos que describen a una generación de políticos que, a esta altura, parece no tener retorno en su distanciamiento con el resto de la sociedad. Es hora de renovar.

(*) Diputada provincial del

Partido LyDER

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