ATE: el ombligo de Ushuaia

"Cuando nos sentimos víctimas, todas nuestras acciones y creencias quedan legitimadas, por cuestionables que sean. Nuestros oponentes, o simplemente nuestros vecinos, dejan de estar a nuestro nivel y se convierten en enemigos". Esto lo escribió el español Carlos Ruiz Zafón y es perfectamente aplicable a lo que viene sucediendo en Tierra del Fuego.
Los conflictos de los gremios con el Estado provincial están al tope. Justo la semana en que celebraremos la Semana Santa y un nuevo aniversario de la Gesta de Malvinas. Una semana más así, con las clases que no comienzan, con la dirigencia de ATE con paro y amenazando con nuevos cortes de calles. La anarquía promete seguir entre nosotros.

Ya han sido demasiadas las expresiones sobre la falta de capacidad para generar soluciones, o de madurez para resolver los conflictos.

La falta de solidaridad, la intolerancia, la provocación, la falta de consideración puede ser que haga que confundamos la dimensión del problema y provoque reacciones que los agrave, sino es difícil comprender que aún no aparezcan las soluciones.

Se está cayendo en acciones que no benefician a nadie. Son perjudiciales y ni siquiera eso se puede ver. Nadie se está dando cuenta hasta dónde se está llegando.

Ni siquiera importa perjudicar al que nada tiene que ver en el conflicto. No se está siendo inteligente para lograr el apoyo de los demás.

Ni el estado ni los gremios. Pero entre medio sigue la gente. Toda esa gente que no pertenece al estado, ni de un lado ni del otro.

Siguen con cortes de calles, la quema de cubiertas y de maderas sobre el asfalto. Vuelve este repudiable mecanismo de protesta de los empleados estatales enrolados en la Asociación Trabajadores del Estado.

Protestas que realizan quienes que ni son solidarios, ni respetan las mínimas normas de vida en comunidad. Ni la convivencia con el vecino que nada tiene que ver con el Estado; ese que sólo aporta y que es más numeroso que los empleados estatales.

Los dirigentes que durante la semana pasada intentaron empañar la fiesta cívica cuando la ciudad rindió homenaje a las regatas que estaban ancladas en el puerto de Ushuaia. Evento que pese a ellos fue una fiesta, mostrando a la inmensa mayoría de los vecinos de Ushuaia participando. Ni siquiera les importó la necesidad que tenemos de vivir cosas de ese tipo.

Esos pocos, muy pocos, que cuando miles y miles de ushuaienses concurriar a ver a los veleros y los fuegos artificiales se pusieron a hacer fogatas en medio de la Avenida Maipú importándoles nada lo que la gente quiere, lo que necesita. Y es justo decirlo, son los dirigentes los que promueven esto y no todos los empleados del Estado. Unos pocos cientos, y no los miles de empleados que componen el Estado provincial.

Pero no sólo los dirigentes son los culpables, también aquellos que deberían protegernos y que no lo hacen.

Los que según las normas de convivencia deberían actuar.

La Justicia, porque estoy seguro –sin necesidad de ser un experto– que son muchas las violaciones legales que se cometen durante las protestas como la de la semana pasada y que prometen estar durante la que hoy comienza.

Los organismos estatales vinculados a Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Provincia ante la contaminación que se produce durante las quemas de maderas y cubiertas. La dirección de Higiene de la Municipalidad de Ushuaia.

El Intendente de Ushuaia, como custodio de nuestros bienes, que debería iniciar las acciones que correspondan para cobrarles el daño material que la dirigencia de ATE provoca en los bienes públicos, como el ya provocado sobre el asfalto de las calles que rodean la Casa de Gobierno.

Las Cámaras: de Comercio, Hotelera, de Turismo y demás que deberían hacer las presentaciones que pudieran corresponder defendiendo los intereses de sus asociados.

Hasta ahora nada.

Además es necesario decirlo, por más que represente lo que representa opinar distinto que los intolerantes, es notoria la falta de solidaridad con el resto de la comunidad, de la dirigencia gremial de ATE. Imaginaba la opinión de los empleados y del dueño del negocio para turistas que está en la esquina de Roca y Maipú, al que seguramente no entra nadie cuando el humo está en su puerta. O la gente del restaurante que está a metros de esa esquina. Imagino que a los dirigentes de ATE les importa un bledo estas cuestiones porque sino utilizarían otros mecanismos de protesta más inteligentes, más eficaces, no tan molestos y menos dañinos. Como por ejemplo pensar en el daño que le puedan estar haciendo a la industria del Turismo que intenta, pese a estos hechos, generar ingresos genuinos a esta provincia para, entre otras cosas, pagarle el sueldo a los estatales.

O al pobre muchacho que días atrás miraba con desazón como 25 personas cortaban la calle San Martín, frente a la Casa de Gobierno, y no podía poner ninguna tarjeta de estacionamiento, razón gracias a la que puede vivir el día a día y que no tiene la suerte de gozar de las muchas prebendas que tienen los empleados estatales.

Ellos mismos dañan los argumentos de sus reclamos, con estas acciones desvían la vista de los motivos de la protesta.

Y la dirigencia política que parece mirar hacia otro lado, que toma el camino más despreciable: el de la especulación.

Un periodista argentino, refiriéndose a los conflictos que se viven hoy en día, asegura que resolverlos "es un trabajo de orfebre, no para un pintor de brocha gorda. Y ése ha sido siempre un problema en la Argentina. La carencia de orfebres".

Me da la sensación que queremos ser peor de lo que ya somos. Estos estados tan excepcionales nos hacen decir o hacer cualquier cosa y terminamos empeorando cada día más las cosas.

Un párrafo especial para el automovilista que días pasados, en medio de los cortes de calles dejó su automóvil estacionado sobre la vereda de la Municipalidad. Quien nos comentó que fue perjudicado tanto en su trabajo que en un arranque de furia decidió estacionar el vehículo como demostración de lo que estaba pasando en Ushuaia y que "nadie hace nada". Seguramente por sentimiento de autocrítica, pero a este señor nadie se animó a multarlo.

Una nueva semana que comienza, con el ombligo en la Casa de Gobierno.

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