Jesús Olivera fue indagado por el delito de "homicidio preterintencional" luego del fallecimiento de su suegro, Ramón Jiménez. Según trascendió, su declaración fue coincidente con lo manifestado en la primera indagatoria.
De acuerdo con lo manifestado por fuentes consultadas por EL ANCASTI, Olivera optó por declarar tal como había ocurrido cuando estaba imputado por la figura penal de "lesiones graves". Sus dichos fueron similares. Habría sostenido que la agresión se produjo en el contexto de una pelea y que no tuvo intenciones de matar a Jiménez.
Tras escuchar la declaración de Olivera, el fiscal Mauvecín dispuso que fuera trasladado nuevamente al Servicio Penitenciario Provincial, en donde está privado de su libertad desde la semana pasada.
El hecho
La pelea de desenlace fatal había ocurrido la madrugada del 17 de diciembre en el barrio 140 viviendas de la localidad de El Bañado, departamento Valle Viejo.
Según lo informado por fuentes consultadas en ese momento, el incidente se habría desatado por una discusión entre ambos, en la que Olivera decidió tomar un hierro y asestarle un certero golpe en la cabeza.
Jiménez cayó desvanecido y quedó tendido en el suelo. Fue trasladado en forma inmediata por una ambulancia del SAME hasta el Hospital de Urgencias, donde quedó internado. Su estado era delicado.
El caso había sido puesto en conocimiento del fiscal Víctor Figueroa de la Unidad de Delitos Criminales, quien caratuló al episodio como "lesiones graves" y ordenó que Olivera fuera arrestado.
El hombre fue indagado y desde la fiscalía solicitaron la audiencia de control de detención, en la que el juez de Control de Garantías Nº 2, José Antonio Carma, le confirmó su detención.
Por tal motivo, fue enviado hasta el Servicio Penitenciario provincial de Miraflores, departamento Capayán.
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