Olavarrienses participaron de una cruzada solidaria en Chaco

Olavarrienses participaron de una cruzada solidaria en Chaco
Como parte de la Asociación Guías Argentinas, una veterinaria y una terapista ocupacional llevaron donaciones a diversos pueblitos y realizaron talleres.
Durante diez días, dos olavarrienses estuvieron en Chaco como parte de una campaña solidaria que hace seis años impulsa la Asociación Guías Argentinas. Con gente de todas partes del territorio bonaerense acercaron a algunos pueblitos un camión repleto de donaciones que recaudaron, pero su actividad no se limitó sólo a eso: también construyeron una cocina, una plaza y realizaron talleres.

Amanda Ormazábal es veterinaria y junto a Macarena Rivalta Torga que es terapista ocupacional, partió el 16 de agosto junto a más de una docena de voluntarios a la provincia norteña. “La campaña se llama Guías por Chaco”, contó Ormazábal a Infoeme, y detalló que se solventa con las actividades y ventas que realizan a lo largo del año.

Respecto al lugar elegido para llevar adelante la campaña, la veterinaria explicó que “la organizadora se ha sentido sensibilizada por la realidad. Es impensable que eso está ocurriendo en la Argentina, parece que estás 300 años atrás y en otro lugar, porque incluso hay comunidades que no hablan castellano”.

Además de llevar agua, comida y ropa, las Guías Argentinas trabajaron con las comunidades y se explayaron en sus profesiones. Con donaciones de veterinarios de Olavarría, Ormazábal castró perros y los trató por diferentes enfermedades. “Nosotras fuimos más que nada a estar ahí, no a llevar cosas, y a construir”, detalló.

Arribaron a la Misión Nueva Pompeya, a 480 kilómetros de Resistencia, donde no llega la radio ni ahí señal de celular. Esa fue la locación base. Los primeros días estuvieron en Bajo Hondo, “donde pintamos la escuela, hicimos una cocina y estuve castrando. Allí también festejamos el día del niño, hicimos talleres de lectura y títeres”, contó la Guía.

“Llevamos mucha agua, porque allá no hay y no hay forma de sacarla, no tienen acceso por eso pensábamos ‘¿cómo van a tener una huerta, lavarse los dientes o cocinar verduras si no hay agua?’ No tienen geografía para producir”, contó Ormazábal y detalló que desde su profesión vio mucha parasitosis, garrapatas y sarna “y los animales conviven con ellos”.

En otra escuela llamada “Los Sirus” construyeron una plaza íntegramente: toboganes calesita, hamaca, subibaja y les llevaron pelotas a los niños. “También repartimos cepillos de dientes”, agregó la voluntaria y destacó que “el tema más difícil fue los parajes de las comunidades wichi, necesitábamos de interlocutores y traductores. Nos bajamos y no podíamos sacar fotos porque han sido tan usados que una vez que les explicaron que íbamos a hacer nos dejaron pero tuvimos que hacer títeres con traductor así que el año que viene pensamos en hacer mimos”, rió.

“Los wichis hablan muy bajito y lento, y las cosas se hacen con mucha paciencia” detalló la Guía, que quiere volver el próximo año. “Bañarse con un jarrito de agua diez días y no tener acceso cuando no estás habituado, no es para cualquiera, pero yo vuelvo”, concluyó.

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