"Olavarría es rehén de la mafia del narcotráfico y la trata de personas"

Patricia Gil Lozano dijo haber sido amenazada de palabra y con la exhibición de armas de fuego en Olavarría, que debió irse a Buenos Aires custodiada por la Policía Aeronáutica y que le advirtieron sobre la "peligrosidad" de viajar a esta ciudad sin custodia. Sus afirmaciones causaron estupor, incredulidad e indignación. Y hay otras versiones sobre el incidente.
Para la diputada nacional Fernanda Gil Lozano (Coalición Cívica) Olavarría es una ciudad "rehén de la mafia del narcotráfico y de la trata de personas" y dijo que ella y un grupo de gente que la acompañó a nuestra ciudad "pudieron regresar hacia Buenos Aires escoltados por dos vehículos de la Policía Aeronáutica" y remató contando que efectivos de esta fuerza "les advirtieron acerca de la peligrosidad de viajar sin acompañamiento de fuerzas de seguridad a Olavarría".

El incidente que dio origen a una descripción tan sombría y atemorizante ocurrió el martes en un marco que hubiera merecido otro desenlace, ya que era el primer encuentro entre la hija de Dana Pecci, la joven asesinada en 2007 por su pareja y padre de la nena, Pedro Adorno, que fue condenado a once años de prisión por ese crimen.

La guarda de la pequeña la tienen familiares del padre y desde el ámbito judicial se estaban realizando las diligencias necesarias para que abuela y nieta tuvieran contacto.

Desde el Tribunal de Familia se pidió a Macondo Creativa la cesión de su sede para ese encuentro, ya que por el carácter de la entidad, donde muchos chicos participan de talleres artísticos era un espacio ideal para ese encuentro.

Lucy Iguerategui, una de las responsables de Macondo y que estuvo presente en el encuentro de abuela y nieta subrayó que la reunión transcurrió en un clima "absolutamente normal", sin que nada hiciera prever algún incidente posterior.

Admitió que "yo no vi nada porque me quedé adentro, creo que calentando el agua, me había despedido de la nena con un beso y no salí. Después me enteré de todo esto".

Y sobre lo que pasó afuera hay versiones contrapuestas. Una la brindó en su página web, la diputada nacional de la Coalición Cívica Fernanda Gil Lozano, quien acusó públicamente a miembros de la familia Adorno de haberla amenazado y haber exhibido armas de fuego.

La otra, proveniente del círculo de la familia Adorno asegura exactamente lo contrario: que Adriana Gordó llegó a Olavarría "acompañada de ocho o diez personas" y que al salir de Macondo comenzaron a fotografiar a la nenita, a partir de lo cual se habrían generado discusiones.

Las fuentes pidieron reserva de identidad hasta "informarse debidamente" sobre todo lo ocurrido y sobre la versión ofrecida por Fernanda Gil Lozano y avalada por sus compañeros de bloque.

Aunque optaron por la prudencia del silencio, se dejó trascender que hubo malestar en los dirigentes de la Coalición Cívica de Olavarría porque ellos no fueron ni siquiera informados de la visita de Gil Lozano a nuestra ciudad y se enteraron de lo ocurrido por la página web de la legisladora. Off the récord y con cierta piedad hubo quien calificó de "exageración" los dichos de Gil Lozano.

Sin ninguna traba política para opinar, otra fuente, más divertida también, consideró que Fernanda Gil Lozano "le atacó el síndrome Lilita (Elisa Carrió)", en obvia referencia a las apocalípticas predicciones que suele formular.

En Internet se indica que Gil Lozano se encontraba junto con Silvia Lomi, psicóloga de la Casa del Encuentro; Norma Quiroga, representante del Ministerio Público de Azul y Osvaldo Dondino, miembro del equipo de lucha contra la trata de personas de la Coalición Cívica "cuando familiares de Adorno comenzaron a intimidarlos con insultos y amenazas y mediante la exhibición de armas de fuego".

La misma información se publicó también en la web oficial de la CC.

"Te vamos a hacer cagar", le habrían dicho a Gil Lozano los familiares de Adorno. Además, la diputada expresó que mientras tanto, los supuestos agresores tomaban "fotografías de las patentes de los coches de los visitantes y dialogaban con miembros del cuerpo de la Policía local".

De acuerdo a la misma versión de los hechos, "luego de un rato y por una gestión realizada ante la ministro de Seguridad, Nilda Garré, Gil Lozano y quienes viajaron con ella pudieron regresar hacia Buenos Aires, escoltados por dos vehículos de la Policía Aeronáutica, quienes les advirtieron acerca de la peligrosidad de viajar sin acompañamiento de fuerzas de seguridad a Olavarría".

"La sensación de inseguridad a la que se refiere Aníbal Fernández es la que ha convertido a Olavarría en una ciudad que es rehén de la mafia del narcotráfico y de la trata de personas", afirmó la diputada Gil Lozano.

En forma casi inmediata, el Bloque de Diputados Nacionales de la Coalición Cívica salió a apoyar a Fernanda Gil Lozano y a repudiar las amenazas. También hicieron saber los legisladores que presentarán la denuncia correspondiente ante la Justicia Federal.

"Gil Lozano es una mujer incansable en la lucha contra la trata de personas y sus esfuerzos han llegado a horadar los cimientos de las mafias que prostituyen, secuestran y asesinan amparadas por la inacción del Poder Ejecutivo Nacional", se destacó desde el Bloque.

"El Bloque de legisladores de la CC acompaña la denuncia de su diputada y toda su lucha contra la trata y ratifica su compromiso para obtener en el Parlamento una ley que logre acabar con estos flagrantes delitos", completó el documento.

Resulta llamativo que una gestión ministerial para enviar a Olavarría "dos vehículos de la Policía Aeronáutica" para proteger a una legisladora y su comitiva no haya trascendido antes de que la diputada Gil Lozano lo informara el jueves en su página web.

Teniendo en cuenta que existen dependencias de la Policía Bonaerense y de la Policía Federal en Olavarría y Azul, enviar desde centenares de kilómetros a la Policía Aeronáutica parece carecer de lógica, salvo que en el Ministerio de Seguridad de la Nación estén realmente convencidos de que Olavarría está dominada por las mafias del narcotráfico y la trata de personas.

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