Fue tras operativos de control realizados por la Dirección de Inspección Sanitaria y Bromatología de la ciudad que gestiona el Intendente Eseverri. Esa cantidad de alimentos se decomisó durante los meses de septiembre y lo que va de octubre. Fueron destruidos porque no eran aptos para el consumo. Labraron 170 actas de infracción en comercios y clausuraron tres de ellos.
El titular del área, Federico Larroude dijo a Infoeme que "los operativos se realizan en comercios de diferentes rubros alimenticios: carnicerías, supermercados, despensas, autoservicios, panaderías, restaurantes, rotisería y transportes de sustancias alimenticias".
Las distintas infracciones encontradas fueron: falta de habilitación municipal; falta de orden e higiene; corte de cadena de frío; mercadería vencida; deficiencias edilicias; presencia de insectos; falta de agua caliente circulante; y falta de libreta sanitaria, certificado de potabilidad de agua y certificado de empresa de saneamiento.
Los productos decomisados son, en su mayoría, cárnicos (bovino, ovino y porcino), subproductos de aves (milanesas), aves (pollo trozado y entero); por presunta faena clandestina (por carecer Factura, Remito y/o sellado que avale la procedencia de la misma y por lo tanto de controles veterinarios), por presentar los caracteres organolépticos alterados y por corte de cadena de frío. También se procedió al comiso y destrucción de productos perecederos tales como lácteos y fiambres y productos de despensa no perecederos y bebidas no alcohólicas.
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