“Si el oficialismo transforma el resultado electoral en hegemonismo, vamos por mal camino”

“Si el oficialismo transforma el resultado electoral en hegemonismo, vamos por mal camino”
Ese fue uno de los diagnósticos hechos por el candidato presidencial por el Frente Amplio Progresista, Hermes Binner, durante su visita a la provincia. Pese al acompañamiento logrado en las Primarias, sostuvo que el ciclo del kirchnerismo está terminado. Indicó que las reelecciones indefinidas atentan contra la democracia.
"La búsqueda del acuerdo dentro de una estructura común como lo es el Frente Amplio Progresista, es un hecho novedoso en el entramado político de Argentina, porque hemos superado la cultura de la disidencia por la de la coincidencia", de esa forma, el candidato presidencial Hermes Binner definió la cualidad que, a su entender, distingue a su fuerza de las demás ofertas electorales para el 23 de octubre.

En su visita a la provincia, para apuntalar los ejes programáticos de gestión y brindar su apoyo a los candidatos a diputados, Rodolfo Succar y Belén González Romano, el actual gobernador de Santa Fe, en una entrevista con EL SIGLO, realizó un análisis sobre el contexto pre-comicial que definirá quién será el encargado de conducir los destinos del país por cuatro años más.

Pese a las objeciones que se le achacan a esta administración, todo indica que el oficialismo retendrá el poder a partir de octubre...

El ciclo del kirchnerismo está terminado, lo cual no quiere decir que no tenga aspiraciones de ganar estas elecciones, es un ciclo que se basa en algunos elementos que indudablemente nosotros no compartimos. Esto de vivir dibujando con el INDEC tratando de tener cifras que convenzan.

Hay que tener en claro que el crecimiento dado por el superávit comercial fue gracias a la soja, lo cual es un hecho absolutamente externo y no de eficiencia nuestra. El otro déficit que tenemos es el fiscal porque se está gastando más de lo que ingresa. Periódicamente se recurre a la caja del ANSES y al Banco Central a sacar divisas para aplacar el dólar. Y esta demanda de dólares se genera porque no hay confianza. Ese es el peligro que tiene esta forma de gestión económica.

Dado el panorama que usted plantea, ¿cuáles son las alternativas que propone como guías resolutivas?

El cambio que merece tener el país se basa en un sistema económico productivo sustentable que piense en la industrialización del país porque hay una gran demanda de sus productos. Es necesario un proceso innovador en nuestra sociedad que genere un aprovechamiento de nuestra cultura en el sentido de respetar derechos, deberes, de concurrir a mejorar la educación, ciencia y la tecnología. Y finalmente el papel del Estado, más ágil, participativo, democrático, inserto en la realidad, donde el Estado no debe sembrar soja sino hacer escuelas, hospitales, caminos, llevar Internet y proponer a la gente que se quede en sus lugares y no sea nómada en nuestra propia patria. Lo que pasa es que el justicialismo confunde todo, Estado, gobierno, partidos, agrupa todo en la misma dinámica. Nosotros creemos que hay que diferenciarlo a todo esto y hay que abrir los caminos para hacer más sustentables los procesos políticos.

En los últimos días se produjeron choques dialógicos entre usted y la Presidenta...

Mi intención no es el enfrentamiento, no mi interesa esta situación de crispación entre blanco y negro, del estar conmigo o en contra de mí, es algo que debe ser erradicado de la política argentina. Nosotros debemos construir en celeste y blanco, tenemos que pensar que tenemos una Argentina generosa, pero hay realidades económicas y sociales diferentes entre provincias y por lo tanto hay una percepción de sectores sociales diferentes a otros.

¿Confía en el discurso de Cristina llamando al diálogo dirigencial una vez transcurridas las elecciones?

Nosotros preferimos creerle a la Presidenta, pero nos parece de vital importancia hacerlo ahora y no posponerlo para después de las elecciones, porque en este momento es un hervidero lo que está ocurriendo.

Nuestra propuesta se asienta en el diálogo, pero no en el personal, sino que es un momento difícil del país donde la Presidenta debiera convocar a todas las instituciones, a los gobernadores para analizar cómo se están resolviendo las cuestiones que hacen a la producción y el trabajo. Esto es lo que posibilita el diálogo, encontrar una propuesta superadora basada en el consenso.

Según sondeos y encuestas, el Gobierno se encamina a un victoria que le permitirá nuevamente el control de ambas cámaras del Congreso ¿encierra algún tipo de peligro institucional tal situación?

Si el oficialismo transforma los resultados electorales en un hegemonismo, lamentablemente vamos por el mal camino. En el mundo, los hegemonismos pueden haber comenzando simpáticamente, pero invariablemente terminaron mal. Tenemos que cuidar lo que tenemos, no hace mucho tiempo pasó la crisis de 2001, como para decir que eso pertenece a otra galaxia.

Se estima que tanto Cristina como José Alperovich, con la legitimación de las urnas, avanzarían en reformas constitucionales para asegurarse el sistema de elecciones indefinidas...

Esperemos que no se busque la reforma, porque si hay algo sabio de la Constitución de 1853 es la base alberdiana de frenar las reelecciones, esto no lo hace bien a la democracia, sino lo que debe sustanciarse es la renovación. Lo que plantea Alperovich le hace muy mal a la democracia, esta posibilidad de que exista un gobierno sin rotación o diferenciación.

¿Es viable un esquema de gobierno parlamentarista en el país?

Un sistema de esta naturaleza tiene que ser analizado un poco más. Lo que sí garantiza es una mayor participación y la necesidad del gobernante de estar trabajando continuamente con el parlamento, estas ventajas tienen que ser extrapoladas a una realidad donde estamos acostumbrados a los DNU, propios de un hiperpresidencialismo.

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