El bloque de Acción Marplatense disponía de los votos para aprobar el código de publicidad. Pero no logró el objetivo por la suspensión de la sesión del Concejo. El intendente escuchó los planteos de quienes se oponen a la iniciativa. "Fue una buena reunión", aseguraron en la comuna.
Los concejales ya habían acordado retomar el tratamiento del código de publicidad e incluso el oficialismo confiaba en contar en el recinto con los votos necesarios para asegurar su aprobación. No obstante, la decisión del personal del Concejo Deliberante de poner en práctica una retención de tareas por un conflicto laboral (ver página 4), impidió que la gestión de Gustavo Pulti cristalizara ayer una medida que viene siendo debatida desde hace más de dos años.
La imprevista suspensión de la sesión sorprendió a los concejales y también al Sindicato Unico de la Publicidad y a las agencias del rubro, que ayer -tal como lo habían hecho el miércoles- volvieron a concentrarse frente al Palacio Municipal para manifestar su rechazo al proyecto.
Si bien la cuestión no fue tratada en el recinto, el intendente Gustavo Pulti aceptó recibir a representantes del gremio para escuchar sus objeciones respecto de la iniciativa. Fuentes del Ejecutivo aseguraron que a pesar de que quedó en evidencia que existen posturas encontradas, la reunión "fue muy buena" y permitió limar algunas asperezas, aún cuando haya un notorio descontento entre quienes se dedican a la comercialización de publicidad en la vía pública.
El texto en tratamiento plantea una serie de disposiciones para regular la instalación y exhibición de anuncios en la vía publica, cuya vigencia obligaría a reducir de manera significativa el tamaño y la cantidad de carteles, letreros y gigantografías.
Incluso contiene una explícita prohibición para la existencia de marquesinas en las fachadas de los comercios.
Para las agencias de publicidad, la reglamentación que viene promoviendo el Ejecutivo desde el año 2008 -que replica a la instrumentada en otras localidades del país y del mundo- resultaría perjudicial para su negocio.
Por su parte, el oficialismo se muestra convencido de que se trata de una medida necesaria para fijar pautas claras para ejercer la actividad y reducir significativamente los perjuicios que la polución visual provoca sobre el paisaje natural y la arquitectura de la ciudad, llegando incluso, a tener efectos sobre la seguridad.
Según pudo saber LA CAPITAL, ayer el bloque de Acción Marplatense confiaba en que el resto de las bancadas avalarían la posibilidad de que se levantara el cuarto intermedio que había sido dispuesto el jueves 4 de este mes, permitiendo que ayer se retomara el tratamiento del proyecto en el recinto.
Junto a eso, el oficialismo contaba con los votos de algunos bloques unipersonales, por lo que creía tener asegurada la aprobación de la iniciativa.
Esperan nueva sesión
Por esa razón no se pierde de vista la posibilidad de que, una vez que el personal del Concejo levante la medida de fuerza, se lleve a cabo la sesión lo más rápidamente posible y reducir así el riesgo de que se modifique un escenario favorable para concretar el objetivo del gobierno local.
Entre las principales propuestas del proyecto, figura que los terrenos baldíos así como las obras en construcción dispongan de los cerramientos obligatorios y que no sean sustituidos -como sucede ahora- por cartelería publicitaria.
El texto también plantea que no se permitirá la publicidad por medio de pasacalles y que no se admitirá que anuncios en forma de carteles sean llevados o colocados sobre personas y se prohíbe todo tipo de promociones en la vía pública que obstruyan la circulación del tránsito.
Además el proyecto ratifica la vigencia de un decreto firmado meses atrás por el intendente Gustavo Pulti por el cual ya se prohibió la colocación de anuncios que obstaculicen la vista al mar desde el nivel del suelo.
Incluso, además de la costa, habrá otras zonas "vedadas" para la actividad, como rotondas, parques plazas y paseos. Otro de los artículos con los que se busca limitar los excesos de la actividad publicitaria en la vía pública es el que, por ejemplo, establece distancias mínimas entre los carteles y obliga a reducir su tamaño para evitar que sigan proliferando avisos monumentales en las medianeras o terrazas de edificios.
Incluso, como parte de las disposiciones, se pretende que las publicidades queden exclusivamente referidas a las marcas o productos que se comercialicen en cada inmueble, prohibiendo su instalación cuando no estén vinculados a la actividad o uso desarrollado en el domicilio en cuestión.
Pero uno de los artículos más salientes es el que prohíbe la existencia de marquesinas. Si bien inicialmente esta propuesta dio lugar a algunos tironeos con cámaras ligadas al comercio, se supo que en las últimas horas la cuestión comenzó a encaminarse favorablemente, a partir de la promesa de que para cumplir con la disposición se concederán plazos y condiciones algo más flexibles que los previstas en el texto original.

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