La campaña de asesinatos del grupo islamista ya dejó cientos de muertos de miembros de tribus iraquíes
Los bombardeos de la coalición internacional causan daños y bajas, pero no atenuaron el ánimo beligerante ni laferocidad de los milicianos de Estado Islámico (EI), que en los últimos días ejecutaron a cientos de miembros de una tribu en Irak, mientras otra columna se mantenía firme en elasedio a la ciudad siria de Kobane.
Combatientes de la milicia extremista mataron a 85 miembros de la tribu iraquí de Albu Nimr, en una campaña de asesinatos lanzada la semana pasada en venganza por la resistencia a los avances territoriales del grupo, que pese a los altibajos de la guerra continúa a paso firme desde junio pasado.
El jeque Naeem al-Gaoud, uno de los líderes de la tribu, dijo que EI ejecutó a 50 miembros desplazados de la tribu anteayer cerca del lago Tratar, por donde viajaban a pie cuando fueron interceptados por los extremistas. "Cuarenta de los muertos eran hombres. Seis mujeres y cuatro chicos murieron cuando trataban de proteger a sus maridos y padres", señaló.
En otro episodio de violencia extremista, un funcionario de seguridad iraquí dijo que encontraron 35 nuevos cadáveres en una fosa común en las afueras de la ciudad de Ramadi. En total, las milicias de EI ejecutaron a más de 300 miembros de tribus en los últimos días.
Los miembros de Albu Nimr habían resistido el asedio de EI durante semanas, pero finalmente se quedaron sin municiones, combustible y alimentos. Según Al-Gaoud, él le pidió varias veces al gobierno central en Bagdad que les dieran armas, pero sus peticiones fueron ignoradas.
"Estos asesinatos se llevan a cabo casi a diario ahora en zonas bajo control de Estado Islámico y continuarán a menos que se detenga a este grupo terrorista", advirtió un concejal de Ramadi, Faleh al-Issawi.
Al mismo tiempo, una serie de atentados en el área de Bagdad dejó ayer por lo menos 24 muertos y 53 heridos, cuando faltan pocos días para el comienzo de las más importantes conmemoraciones religiosas de los chiitas. Y la explosión de un camión bomba mató a 13 personas en un mercado de alimentos en la ciudad de Yusufiya, al sur de Bagdad, según informaron fuentes médicas.
En Siria, otra columna de jihadistas de EI trató ayer de aislar una vez más la ciudad de Kobane, en la frontera con Turquía, donde gracias a las fuerzas de la resistencia kurda en los últimos tres días los extremistas sufrieron cerca de 100 bajas. Kobane, una de las principales ciudades en importancia de la etnia kurda, recibió refuerzos de combatientes kurdos iraquíes que están listos para entrar en acción.
"Estábamos preparados para combatir inmediatamente, pero las milicias kurdas sirias nos pidieron ciertos preparativos previos", declaró un oficial kurdo-iraquí.
El laberinto de violencia de Siria, que en más de tres años de guerra civil está disgregada en múltiples frentes, los combates contra EI, los atentados y las arremetidas del gobierno sirio a los rebeldes opositores de cualquier signo causaron sólo en octubre 6000 muertes.
Más allá de la campaña contra EI en Siria, Irak es aún la prioridad de Estados Unidos, que lleva a cabo incursiones aéreas en ese país desde el 8 de agosto y movilizó cientos de consejeros militares para respaldar a las fuerzas del gobierno.
Según un informe de Naciones Unidas, cerca de 15.000 jihadistas extranjeros combaten en las filas de EI, la mayoría provenientes de países de la región. El grupo extremista controla casi una tercera parte de los territorios de Siria e Irak, donde instauró un "califato" con proyección territorial en crecimiento.
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