El dirigente gremial sostiene que gran parte de los sueldos se gasta en alimentos, los productos que empujan la inflación hacia arriba.
Si bien para el devaluado INDEC el índice de aumento de precios al consumidor apenas supera el 11 por ciento en 2010, las mediciones de consultoras privadas y de organismos estadísticos de las provincias consignan que la inflación bordea el 30 por ciento impulsada, principalmente, por el sostenido incremento de los productos alimenticios.
Rafaela suma un problema adicional a los trabajadores porque la suba de precios registrada en octubre pasado se ubicó en el 4,6 por ciento según la medición efectuada por Develar, tal como publicó este Diario en su edición del lunes pasado. Los valores de la carne dispararon el indicador en la ciudad, el más alto en lo que va del año y que erosiona sustancialmente el poder de compra de los asalariados.
"Los trabajadores destinan gran parte de sus ingresos a comprar alimentos en el supermercado o en el almacén. Y es ahí donde se observa la real pérdida del poder adquisitivo", subrayó Oesquer, quien además es el titular de la CGT Regional Rafaela.
Para el dirigente gremial "es clave el momento del año en que se incorporan los aumentos de sueldos acordados en las negociaciones paritarias". En este sentido, explicó que "si un sindicato logra una suba salarial del 25 por ciento en marzo y consigue que se sume al sueldo en abril y mayo, entonces estará al menos por un tiempo por delante de la inflación, pero cuando esos porcentajes se distribuyen en el resto del año, corre el riesgo de ir detrás de la suba de precios".
Destacó que los maestros santafesinos y los empleados del sector público provincial obtuvieron una "pequeña recomposición" porque a principios de año habían sellado un acuerdo por el 20 por ciento, un porcentaje que fue superado por la inflación.
Oesquer indicó que "ahora es más complicado negociar con las empresas por adicionales ya que sostienen que es necesario esperar la reapertura de las paritarias" previstas para marzo próximo. Además, manifestó su teoría sobre los aumentos otorgados a los trabajadores de la alimentación y del sector lácteo.
"La inflación crece de la mano de los aumentos de los alimentos. Como esos trabajadores observan que las empresas de ese mercado registran ingresos adicionales, entonces tienen un mayor poder de negociación que les permitió lograr ese 35 por ciento promedio de suba en sus salarios".
Comentá la nota