Las entregas de los documentos realizados en los primeros meses de 2011 comenzaron a ser irregulares, ocasionando innumerables complicaciones a miles de habitantes que planeaban viajar al exterior.
El conflicto comenzó debido a las reestructuraciones que se advinieron una vez que Nilda Garré ocupó el cargo de ministra de Seguridad de la Nación. Luego de las interminables quejas de distinta índole que recibía la Policía Federal, entre ellas la mala atención y la lentitud en materia de trámites de documentos, se decidió por medio de un decreto presidencial más que acertado que dicha institución no se encargaría más de la realización de aquellas diligencias, entre las que figuraba la realización del pasaporte. Ante el gran éxito estival del "Nuevo DNI", anunciado el año pasado, se inclinaron por concretar el traspaso de responsabilidades del área policial al área del Renaper, dependiente de la cartera que lidera Florencio Randazzo. Nuevamente, el problema argentino fue el "cómo hacerlo". Entonces, frente a semejante cambio, ambas entidades comenzaron a "pasarse la pelota". Desde la Policía Federal, pese a las protestas incipientes de los perjudicados por su lentitud y falta de respuesta, adujeron que estaban trabajando normalmente con los pasaportes hechos hasta el 4 de marzo (fecha de finalización de sus tareas).
Vueltas y vueltas
Por su parte, desde el Ministerio del Interior contestaron que la policía demoraba el traspaso de información al Renaper, para su posterior digitalización, impresión y entrega a cargo del Correo Argentino.
Ante esta situación, una buena idea se convirtió en mala para muchos, que se vieron y se ven en el medio de una transición desordenada por las internas políticas existentes y tangibles en un año electoral, y ahora temen por la concreción final de sus trámites.
La gente que debía viajar, por ejemplo, entre este mes y el siguiente, y había realizado su trámite durante el mes de enero, comenzó a ver truncas sus expectativas luego de que el pasaporte no les llegara a su domicilio personal con el tiempo estipulado. Desde distintas agencias de viajes, e incluso de parte de los empleados de ambas instituciones responsables, comentaron el problema. Lo reconocieron también algunos de los damnificados a diferentes medios. Los que quisieron averiguar en qué estado se encontraba el trámite, por ejemplo, no tuvieron más remedio que dirigirse a los centros de atención de la Policía Federal y del Renaper (vía telefónica la comunicación resulta casi imposible, y vía mail las respuestas son esquivas), y encima, una vez en el lugar, tampoco hubo respuestas convincentes y certeras en la mayoría de los casos.
Como si fuera poco, algunos medios publicaron que eran casi 90 mil los pasaportes varados en la Policía Federal, y que se aconsejaba, si se debía salir del país en las próximas semanas, la realización del "Nuevo Pasaporte". Además agregaban, como falso atenuante, que no había que preocuparse por el doble trámite, ya que la información iba a quedar, a la larga, centralizada en el Ministerio del Interior. El detalle que omitían eran los $130 que los interesados ya habían abonado y que, para realizar nuevamente el trámite, deberían pagar otra vez.
Luego de mucho insistir, pudo averiguarse que con un llamado no gratuito al (011) 4346-7023/7043 (área científica de la Policía Federal), y citando el código de barras que figura en el talón entregado a los ciudadanos el día que llevaron a cabo el trámite, se puede conocer el estado del mismo. Luego, con suerte, si la información del interesado ya está en manos del Renaper, sólo le queda esperar. De no ser así, y existir algún tipo de problema, parece que lo único que resta también es aguardar, pero aún más tiempo. Como si fuera una broma, una más, en la mala transición lo que se observa es la vergonzosa forma de empañar otra buena idea


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