Los ocupantes de los terrenos del relleno sanitario piden agua y electricidad

Las familias y trabajadores que están en un asentamiento lindero al relleno sanitario, le reclamaron a la municipalidad santarroseña soluciones para hacer más habitable el lugar: agua y electricidad.
Además reclaman un permiso escrito para reciclar y que sean tenidos en cuenta en el proyecto de reciclado.Rogelio Orozco, Olga Andrada, Alberto Juárez y Eber Orozco -todos recicladores- explicaron los problemas que tiene. “Nos sacaron el agua. Y la electricidad hace unos meses. Pero no nos vamos”, dijo Orozco. Los ocupantes viven en condiciones infrahumanas.

Son parte de un grupo de 25 familias (que integran unas 150 a 200 personas) que recicla material del relleno sanitario. Entran en el turno de 4 a 10 horas de las mañana. Junto a otro grupo (que tiene un galpón de reciclado dentro del relleno y son ‘reconocidos’ por las autoridades municipales) realizan una trabajo clave en el tratamiento de la basura: reciclan entre 10 y 12 mil kilos mensuales cada uno. Son un grupo de 30 personas: es decir reciclan 300 toneladas por mes.

Durante los últimos meses mantienen conversaciones con el viceintendente Guillermo Di Liscia. Este logró algo importante: que no haya peleas entre los dos turnos de reciclado, algo que parece pocos, pero es mucho por el nivel de enfrentamiento que tuvieron hace unos meses.

Pero el grupo del asentamiento cree que la estrategia del municipio es el desgaste: “no nos quieren dar agua ni electricidad”. También afecta a los horneros. Dijeron que la última semana ni siquiera pasó el camión del agua. Antes el abastecimiento lo tenían a través de una cisterna que fue retirada después de la gran lluvia del 8 de marzo.

Di Liscia mantuvo conversaciones con todos los adultos que entran. El acuerdo fue que no entraran chicos. “Estoy de acuerdo, no pueden entrar criaturas”, dijo Rogelio Orozco. A Olga Andrada también le parece bien. Pero en la tarde ayer, a las 19 horas, los medios de prensa pudieron ver que una mujer embarazada y unos chicos estaban en el relleno buscando material en la montaña de basura. Orozco explica que “cuando se va el turno de las 4 de la tarde, entran chicos. Siempre están ahí. nadie controla”.

Mientras estaban en la basura ingresó un camión recolector y volco basura. Eso es un problema de seguridad. El relleno sanitario no tiene condiciones de seguridad. Está rodeado por un endeble alambrado. Los empleados no vigilan que no ingresen menores ni otros personas fueran del turno.

El pedido de los ocupantes del lugar -de hecho una toma de las tierras que son municipales- es concreto: condiciones para vivir dignamente en el lugar. “Nosotros hacemos una tarea muy útil. Reciclamos entre 10 y 12 mil kilos de basura por mes cada uno. Si no hicièramos eso el relleno sería mucho más grande y estaría por acá”, dijo señalando fuera de los límites del relleo.

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