Necesitan liberar la traza por donde volverá a circular un tren de carga. Muchos vecinos arreglaron y avanzaron las topadoras, pero otros resisten. Por el operativo una bajada de la Illia lleva dos días cerrada.
El desalojo enfrentó a los representantes de la Dirección General de Puertos, el área que está negociando que se liberen las vías ocupadas para que el Belgrano Cargas recupere el ramal que pasaba por ahí, y a los que todavía resisten. Fuentes de ese organismo dijeron a Clarín que el diálogo comenzó en febrero y que la mayoría de los habitantes que estaban ocupando ese tramo aceptó el traslado. Y también confirmaron que el monto que entregaron llegó a ser de $ 150 mil, pero aclararon que cada caso se negoció por cantidad de familias, habitantes y tamaño del terreno, y que hubo resistencia. “Los trenes de este ramal llegan hasta la estación Saldías, a varias cuadras de acá y de ahí la carga sigue en camiones, sobrecargando el tránsito, por eso hay que liberar las vías”, dijeron.
Para eso empezaron a tirar unas 27 viviendas precarias. En algunos casos las familias que vivían ahí ocupaban las vías como patios, lo que alivió la negociación con ellos. Pero otros directamente tenían cuartos sobre la traza y ahora lo que quede de sus casillas permanecerá pegado al paso del tren, y ese es otro conflicto a resolver. Por eso desde el martes se armaron piquetes en el cruce de la Calle 12 y Castillo.
El barrio El Correo tiene varios años. Unas familias están allí desde hace tres, pero otras hace unos 20. Ese el caso de Patricia, la dueña de una vivienda que transformó en restorán. Patricia trabaja ahí todo el día junto a sus tres hijos.
Cocinan para 20 personas, y están en la tercera casa contando desde la punta de la urbanización. “Nos dan limosna, y este es nuestro lugar de trabajo, acá estamos desde hace años ganándonos el pan. Nosotros no le queremos sacar nada a nadie, es lo que nos corresponde, trabajamos, los chicos estudian, somos dignos y nos discriminan ”, lamentó. Según contó, la topadora todavía no llegó hasta su casa así que intentará volver a dialogar porque el monto que le ofrecieron para irse no le parece justo. “Son $ 30 mil, y nos dan eso porque no somos aprovechadores”, se quejó. No es un dato menor: el alquiler de un cuarto en la Villa 31 hoy ronda los $ 1.400. Y de ahí surge la tensión por sacar más dinero. El movimiento que hubo estas semanas en el barrio además generó ocupaciones y mudanzas apuradas. Y en algunos casos hubo familias de hasta diez personas que aseguraban vivir en una de las viviendas que estaban por ser derribadas. Así, negociaban por el monto mayor. Otros, en cambio, cerraron por menos. Aún así, el operativo seguía y continuará. Desde Puertos, que trabajó ayer con la Policía Federal, dijeron que para hoy la bajada de Castillo ya debería quedar abierta al tránsito. Y que la idea es “resolver los casos que quedan” para que el tren “vuelva a correr lo antes posible”.
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