Obra de desagüe en el barrio Lanusse dejó daños colaterales

Obra de desagüe en el barrio Lanusse dejó daños colaterales

Las calles en donde colocaron los caños no volvieron a ser asfaltadas. Los días de lluvia se vuelven intransitables. El colectivo cambió de recorrido.Autor: Gustavo Charino

Como una herida mal cicatrizada, las calles San Vicente y Ciudadela, del barrio Lanusse, pasaron de ser asfaltadas a tierra, quedando en el medio del pavimento una franja de tierra apenas consolidada que los días de lluvia las vuelve un lodazal.

Todo un retroceso que sólo genera problemas. Un efecto colateral a la obra encarada este año para evitar que los vecinos se inunden por falta de tubería por donde ahora escurren y circulan los líquidos pluviales. 

“Por la obra, rompieron las calles pavimentadas desde La Paz hasta Ciudadela y por El Progreso terminando en calle La Plata. Se fueron hace un mes y nunca volvieron, perjudicando a medio barrio. Por el barro, muchos vecinos se han caído en moto y a pie”, señaló la vecina María del Carmen a EL CIVISMO.

“En la calle El Progreso entre La Plata y Patricios, hace meses que empezaron una obra y tardaron un mes en cerrar la zanja. A esto hay que sumarle el desastre que hicieron y cómo dejaron la calle. Vivíamos en asfalto y ahora cada vez que llueve es imposible transitar por ella. Pido que vean esta situación y que vengan a hacer el asfalto, tal como nos dijeron. Espero una respuesta. Ya no se puede seguir así, es muy lamentable cómo está la calle. Somos muchos los vecinos perjudicados, tuve que llegar a esta instancia de poner un aviso en el diario” pero “si no veo solución tendré que actuar de otra manera”, expresó por su parte Agustina, quien aportó fotos que respaldan su reclamo.

La obra de desagües pluviales consistió en colocar unos enormes caños de hormigón que corren por el medio de San Vicente en el arroyo Lanusse y Ciudadela. Por esta última, avanzó hasta El Progreso.

ANUNCIO Y REALIDAD

En su momento, la Municipalidad informó que las tareas encaradas en este sector de la ciudad se dividían en tres grupos. El primer grupo se centró en la construcción de un conducto para dar continuidad a un pluvial existente cuyo origen está en la bocacalle de las calles San Vicente y Alberti con una cañería de diámetro 800 mm. Su trazado llegó hasta la bocacalle de San Vicente y La Plata y por esta hasta la bocacalle de El Progreso, finalizando en la aleta de pavimento de hormigón existente.

“Con la finalidad de tomar el escurrimiento superficial sobre el pavimento de la calle La Plata hacia San Vicente, se deberá construir un sumidero de acuerdo a lo especificado en el anexo 1, cuya acometida estará orientada hacia la boca de registro ubicada en la bocacalle de San Vicente y La Plata”, se dijo oficialmente a mediados de abril de este año.

El llamado segundo grupo incluye las obras para darle continuidad a un pluvial existente cuyo origen está en la bocacalle de la calle San Vicente y Montes Carballo hasta el arroyo Lanusse. “A lo largo del trazado del conducto se emplazarán bocas de registros tapadas y sumideros de acuerdo a lo especificado en el anexo II. La cañería será desviada a partir de la última cámara para su desembocadura en el arroyo”, según se anunció.

Finalmente, “en el trazado de la calle Pasteur se reconstruirán las cunetas existentes dañadas, se construirá una alcantarilla de hormigón armado en correspondencia con el arroyo Lanusse, y se mejorará la calzada de rodamiento”. Esto fue lo prometido.

Sin embargo, abrieron el asfalto, pusieron los caños y los taparon con tierra. Cuando llueve, las calles se vuelven intransitables. El colectivo, que tenía su parada en Ciudadela y San Vicente, ahora dobla en Dr. Luppi. En la esquina de San Vicente y Montes Carballo, el agua de las zanjas saturadas forma una especie de espejo de agua, como si la obra de desagüe nunca se hubiera hecho.

En abril, la Dirección de Infraestructura de la Municipalidad de Luján reparó las calles del barrio Lanusse, “con el fin de mejorar la transitabilidad de los vehículos” y anunció por esos días que se preveía “una segunda etapa en donde se realizará el mejoramiento de las alcantarilla y cuneteo de dicho barrio”. La realidad tres meses después es otra.

El sentimiento de muchos vecinos es de desazón. Por un lado, vieron con agrado la llegada de una obra que era largamente esperada y necesaria pero, por otro, no se imaginaron que en lugar de mejorar la situación del barrio, iba a empeorar.

Comentá la nota