El Instituto Argentino de Investigación de Zonas Áridas llevará a la audiencia pública del 26 de febrero una lista con 18 cuestionamientos. El más importantes es la ausencia de un estudio de base y la cercanía de los pozos.
Pero es un punto dentro de la lista de 18 observados por el organismo que indudablemente marcarán el ritmo de la audiencia del 26 de febrero próximo en Malargüe. En general, a juicio de los especialistas, el estudio presentado por la petrolera se debate entre una información considerada pobre o de la que lisa y llanamente carece.
El proceso que busca lograr autorización definitiva para realizar 25 perforaciones cerca del acuífero se inició con la presentación de YPF en enero de 2009.
La apuesta por Llancanelo, aunque todavía tendrá que confirmarlo con la exploración, se vale de las últimas mediciones realizadas años atrás: según ellas, se trata de un "gigante petrolero", término usado por los conocedores para referirse a zonas que no prometen menos de 40 millones de metros cúbicos.
Lo que falta o está mal
"Si bien los 25 pozos se localizarán en el bloque de concesión fuera del área natural protegida, los mismos tienen una influencia potencial directa ya que se encuentran aguas arriba de la laguna Llancanelo, el segundo humedal en importancia de Sudamérica", expone inicialmente el informe al que pudo acceder Los Andes, elaborado por un equipo de siete profesionales del Iadiza.
La información requerida y no expuesta, a juicio del dictamen, tiene que ver con "la ausencia de línea de base cero de suelo, flora y fauna. No hay cuantificación del área a explotar en cuanto a tipo y frecuencia de escurrimiento, listado de fauna detectada y su abundancia ni listado florístico, etc; es decir no se genera una base comparativa para el monitoreo, evaluaciones de impacto ni planes de recuperación".
Cada manifestación de impacto ambiental debe contemplar el diseño de una matriz o matrices de medición. Sin embargo, para el equipo responsable del análisis, YPF cometió "errores y omisiones", por una suerte de valoración subjetiva al determinar dos matrices que dan resultados distintos y cuyo objeto considera inexplicable.
La distancia prevista para hacer los pozos respecto de la laguna (menor a lo aconsejable, ver aparte) y la disponibilidad y extracción de agua (fundamental, habida cuenta de que parte del crudo se extraería como sólido) subrayan el cúmulo de observaciones.
Respecto al recurso hídrico, hace un extenso planteo a partir de la elevada demanda en construcción y operación (más de 370 metros cúbicos diarios por cada una de las quince locaciones previstas), pero sobre todo califica de "insuficiente" las explicaciones sobre el consumo de pozos como el de Carapacho, de donde debería extraerse el agua de uso industrial.
Desde YPF, al ser consultados, remarcaron que con respecto a la ubicación de los pozos "todos están fuera del área natural protegida por ley provincial y esto es comprobable".
Con todo, el Iadiza pondera el antecedente histórico de la contaminación de un pozo con petróleo, citado en el anterior proyecto de YPF (Proyecto 2000).
Por eso, al momento de las recomendaciones, sugiere un detalle del volumen total a utilizar en cada etapa, el tratamiento posterior del líquido residual y de lodos. Otro interrogante: ¿cuál es el destino de los lodos y de los productos de la deshidratación?, y propone un diagrama de flujo desde principio al fin del circuito.
Temas no menos sensibles, como el grado de toxicidad de los productos químicos a emplear, tampoco están especificado, según los especialistas, que además cuestionan ensayos en laboratorio con bacterias poco representativos por no examinar su incidencia real en el área.
Sobre la ausencia de estudio de base y el resto de los cuestionamientos, desde YPF recordaron que la compañía tiene su análisis de impacto ambiental y que además convocó a seis entidades de la provincia, entre ellas el Iadiza, para que lo estudien y opinen con la idea de que todos estos dictámenes, críticas y sugerencias sean contemplados por la empresa.
Y, además, desde YPF señalaron que todavía hay una instancia más, luego de la audiencia pública del viernes, para lograr que la Dirección de Protección Ambiental exija cambios o nuevos requerimientos para que la compañía puede tener el permiso de explotación.
No obstante, en la pretensión de la petrolera por obtener el visto bueno necesario para explotar el área hay (unos pocos) puntos bien vistos. Uno de ellos es el sistema de monitoreo aéreo sugerido para minimizar los tiempos de solución de alguna emergencia; no obstante sugiere ajustes como un control emanación de gases anticipado. Otro es la idea de impermeabilizar los pozos hasta una profundidad de 600 metros a fin de minimizar contaminación de la napa freática.
"No se trata simplemente de un rechazo al informe presentado, sino de lograr que la compañía acepte realizar las modificaciones que evaluamos necesarias para la preservación del ecosistema", observa una fuente del Iadiza, bajo reserva de identidad.
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