El Episcopado argentino consideró que el país "está corriendo el riesgo de pasar a una situación de difícil retorno" en materia de consumo y venta de drogas prohibidas, y sostuvo que "la dirigencia política" debería tomar "medidas urgentes" porque "costará mucho tiempo y mucha sangre erradicar estas mafias". Además, calificó de "alarmante" la expansión de las drogas sintéticas y lamentó las "conductas autodestructivas" de los jóvenes.
Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, José María Arancedo, agregó: “No deseamos ser como México y Colombia, ciertamente no lo somos, pero tengamos cuidado, porque ya no somos un lugar de paso, sino de consumo”.
Durante la lectura del documento firmado por el centenar de obispos reunidos durante la semana en la 106° Asamblea Plenaria, se advirtió que la situación del narcotráfico es producto del "deterioro de los vínculos sociales y en la ausencia de valores trascendentes", y se habló de las "sospechas" de vínculos entre los narcotraficantes y miembros de las fuerzas de seguridad, funcionarios judiciales y dirigentes políticos. Según dijeron, estos sectores "colaboran con los grupos mafiosos", lo cual "debilita la confianza y desanima las expectativas de cambio".
No obstante, valoraron "de corazón" el esfuerzo, la dedicación y la entrega "de tanta gente generosa" que colabora para contrarrestar la situación: "No hemos sido suficientemente eficaces en promover una pastoral que convoque y contenga a los adolescentes y jóvenes". Convocaron, además, "a no dejarse robar la esperanza" y pidieron una justicia "más eficiente".


Comentá la nota